Óptica Calvo

miércoles, 23 de noviembre de 2011

El videograbador portátil para nevera.

No tenía intención de escribir nada hasta cumplir los 41,  pero un "sol" sevillano me ha animado un poco. Así que vamos allá, y a ver que pasa (pido perdón por adelantado, porque el óxido me come).

Resulta que el otro día vi en una publicidad un chisme muy original. Es un videograbador, con una pantalla de 14 pulgadas, que graba video mensajes de hasta 30 segundos. La parte posterior está imantada, y sirve para ponerlo en el frigorífico y hacer las veces de un post-it, o de esas pizarras, como nosotros tenemos, con un bolígrafo grueso para escribir en ellas, y que luego se borra con el dedo.

A pesar de estar en la ruína total por comprar los regalos de Navidad para Claudia, tanto me gustó el cacharro que incluso pensé en pedir un pequeño préstamo a la Banca Mamá, ya que después de buscar por internet, el trasto en ristre es caro de narices.

Con la idea ya en la cabeza, y con algo más de humor, al pensar que quedaré como un señor al regalárselo a mi amada, me acordé de mi gran amigo Gañán1, hombre ducho en el buen vino y en paridas informáticas. Sin pensarmelo dos veces, descolgé el auricular y marqué su número de teléfono.

- Gañán1.- ¡No me quiero cambiar de teléfono, no quiero un seguro nuevo, me fio de mi banco, paso de encuestas!, ¿queda claro?

- Yo.- Chiquitín, ¡qué soy yo, Miguel!

- Gañán1.- ¡Joder!, ¡¡perdóname!!, chico, llevan días queriéndome vender de todo. 

- Yo.- No pasa naaaaada, ¿qué haces?

- Gañán1.- Aquí, con las manos en la masa.

- Yo.- Pues que usted lo amase bien. Verás, te llamo porque me he enamorado de una videograbador, que se pone en la nevera, es magnético, y sirve para dejar mensajes en video de no más de 30 segundos, me parece muy chulo, y creo que además es bien útil. Resulta que como tengo mala memoria, y como después del televisor es la nevera el electrodoméstico que más me encuentro, he pensado en regalárselo a Ana, para que me grabe mensajes, y así no olvidarlos. He mirado por internet, son un poco caros, y como sé que a ti te gustan estas cosas, te llamo para pedirte opinión, ¿me estás escuchando?

- Gañán1.- Sip, ¡joder! (con voz ronca).

- Yo.- Bueno, ¿qué?

- Gañán1.- Ummmmmmm (por el sonido, me pareció que se estaba intentando tirar un pedo), un momento, que tengo que coger un pañuelo de papel, es un segundo. ¡Ya estoy!

-  Yo.- Creo que te está rondando un resfriado. Claudia ya lleva tantos, que he perdido la cuenta.

- Gañán1.- Sí, sí, eso, eso, bueno,  al lío, que sé del trasto que hablas, ¡y yo lo he tenido!, ¡muy útil, pero al final lo tiré a la basura!

- Yo.- ¿Y eso?

- Gañán1.- Pues verás, te cuento. Resulta que un día me dió por dejar un mensaje grabado a la Emeszinda (la parienta), y no se me ocurrió otra cosa que grabarme en bolas presentando armas, y tú me preguntarás, ¿y por qué te grabaste así?, pues yo te lo explico: me grabé así porque tenía que comprar condones, y para avisarla que ella no comprara, ya que tenía que ir a la compra, y además, ¡qué cojones!, para que se fuera preparando porque esa noche habría fiesta. Ya lo sé, me dirás que me falta un tornillo, y yo no te digo que no, pero a Emeszinda y a mi estás tontás nos da vida, así que por eso hice lo que hice.

- Yo.- Ya, se enfadó, ¿no?

- Gañán1.- Pueees, verás, resulta que esa tarde vino con su madre, y al encender el chisme, me vieron de esa manera y...

- Yo.- ¡La cagaste!

- Gañán1.- Bueno, verás, el caso es que cuando llegué a casa, que por cierto era aquel día que estuvimos tomando vinos, estaba mi madre política sentada en el sofá. Como de costumbre, me saludó muy afectuosamente. Pregunté por Emeszinda y me dijo que había bajado al garaje a recoger unas bolsas del coche, las de la compra, y mientras yo me esforzaba por no aparentar estar "empapado" en vino, va y me pregunta: "¿has comprado los condones?"; ¡chico, me entró un sudor frío!, ¿¡como porras lo sabía!?, ¡ahí caí en la cuenta!, ¡¡había visto el video!!, no sabía dónde meterme, ¿me escuchas?

Estaba doblándome de la risa, "viendo" aquella comedia, y sin parar de reir.

- Yo.- JAAAAAAAAAAAA

- Gañán1.- Ya lo sé, ya lo sé, no hace falta que me digas nada, lo peor vino después, cuando me dice la bruja: "a ver los condones", y yo voy y la doy la caja, ¡y los saca!, los examina, ¡los examina, cágate encima!, y sentencia: "me parece chato, que visto lo visto, demasiado grande el guante para abrazar a dedo tan pequeño". ¡Cacho perra!, y lo peor vino días después, cuando ya lo sabían mis cuñados, las cuñadas, y hasta la madre que parió a paneteeeeee, ¡oye!, ¡¡¿se me oye?!!

JAAAAAAAAAAA, no paraba de reir, ¡madre del amor hermoso!, JAAAAAA, por algo es mi mejor amigo, JAAAAJAAAA, ya lo decía el sargento Arensibia: "nasio pa ser pardillo". 

Al final no sé si lo compraré,  porque mi suegra de humor tiene menos que cero.

Bueno, nos vemos y perdonar por estar ausente y no pasar a saludar. Lo sé, soy un ingrato.

Miguel




Personal Blogs
blog directory