Óptica Calvo

jueves, 16 de junio de 2011

El Preparador - Parte VI (penúltimo)

Parte I - Día 8 de junio.
Parte II - Día 9 de junio.
Parte III - Día 10 de junio.
Parte IV - Día 13 de junio.
Parte V - Dia. 14 de junio.

Ya en Almendrugal, quiso la Sra. Marquesa que Arrás le entregara en prenda el "follador de mano"; pero Arrás, para evitar un engaño, puso condiciones:

- Arrás.- Sra. Marquesa, le ruego me preste atención: ahora ordeno a mi primo que envíe mensajero a su esposo, para decirle que esta noche, podrá cumplir su deseo. En carta de mi puño y letra, le diré a su marido que se perfume, que ese arregle como es menester, que la ocasión lo merece, porque usted, señora, es más que eso; quedara bien claro en la misiva,  que a las doce en punto será la cita.

- Sra. Marquesa.- Arrás, no sé..., no engañaré a aquel que el corazón me diga que no haga daño, ¿a qué vienen esas desconfianzas?

- Arrás.- Marquesa, no se ponga clueca. Nada más  llegue usted a palacio, le ruego me envíe súbito las 100 monedas. En cuanto las tenga en mi mano, le devuelvo el instrumento con el mensajero. Si no viniera antes de dos horas, avisaría al Sr. Marqués que usted se la está pegando con el primero que se me pase por la cabeza. No me parece una zorra, así que choque mi mano y en menos de dos horas tendrá lo que ya ha probado.

- Sra. Marquesa.- ¡Es usted un verdadero cabronazo!, pero hace muy bien de no fiarse de nadie.  Vendrá mi ama de llaves, su nombre es Fortunata, y le traerá lo acordado. ¡¡ADIOS!!

Teodora escuchaba con atención, los nervios la ponían cada vez en más tensión. Arrás la tranquilizó, la explicó que el Marqués y la Señora pagarían por separado, que ambos acabarían bien contentos, y que desde aquel momento, ellos dejarían de ser pobres, gracias a los cuartos que iban  a ganar, pero que sería mejor ir pensando en abandonar el poblado, por aquello de evitar suspicacias, ambientes enrarecidos, o venganzas sin motivo. Teodora salió a buscar a su marido, que andaba arando a media legua de camino.

Llegó Fortunata con bolsa que sonaba a plata. Se presentó y se la dió a Arrás. Esperó acontencimientos.

Fortunata era doncella bien joven, no desvirgada, ni fea ni guapa, no pareciera destacar en la corta distancia, aunque si era la mano derecha de la marquesa, sería por algo. Su patrocinadora la había enseñado a leer, a escribir, y a hacer las cuatro cuentas; sólo por eso, ya destaca por encima de cualquiera en aquel lugar perdido de Dios. La eligió por su discrección, por su bondad, y porque sabía que en ella podría confiar. Arrás contó los caudales, uno a uno, la suma era correcta: 100 monedas. Para saber si era plata, o una tangada, aplicó el principio de Aristóteles y dió positivo, era plata de Ley. El invento reparador de cabreos se entregó en el interior de una cajita de cerezo, con una inscripción en oro que decía:

"Alea jacta est"

LLegó Anselmo corriendo, Arrás le espera a la sombra de la parra:

- Anselmo.- ¡Primo, mecagüenlaleche!, ¡ya me ha dicho mi parienta que la marquesa ha quedado como manceba chocha!, JAAAAJAAAAAAA, ¡ya lo decía yo!, ¡déjame qué te dé un beso!

- Arrás.- ¡Dámelo, joder, a qué esperas!

Y se lo dieron.

- Arrás.- Anselmo, querido, ha salido tan bien que me tiemblan las piernas. Mira, aquí tienes 55 monedas de plata, cuentalas si quieres, faltan las que nos tienen que dar esta noche el Sr. Marqués. Con semejante fortuna  tienes la vida solucionada si sabes administrarlo bien; pero antes quiero decirte unas cosas, anda sientate.

(el beso que se dieron fue en la mejilla, como yo se lo doy a mis primos, no en los morros, que ya veo que estais pensando raro).

- Arrás.- Teodora - que estaba en la distancia, haciendo que hacia algo - ven, siéntate con nosotros, ahora que los niños duermen un poco la siesta, sé partícipe de lo que voy a decir a mi primo, tendrás que ser tú quién a partir de ahora gobiernes, ¡qué yo de este no me fío! 

- Anselmo.- ¡Habrese visto el primo, ay Dios!

Sacó Arrás el plano del vibrador de su faltriquera. Lo desplegó en la mesa y Anselmo y Teodora quedaron mirándolo, extrañados, ¡¿qué era aquello, qué parecía una polla?! Se miraron asombrados, sus miradas delataban pensamientos de locura, ¿serían los planos de algún mecanismo extraño?

Arrás lo explicó de forma demasiado técnica; no entendieron nada, así que sacó una muestra, que desmontó en su presencia, y volviéndolo a montar se dieron cuenta de lo que aquello era, y para lo que valía, pero no terminaban de entender...

- Arrás.- Anselmo, con el dinero que ganes, que tendrás que irte de aquí, como ya te he dicho, montarás un taller en el que fabricarás El Instrumento del Placer. Con un poco de publicidad en la Corte, labia te sobra, aunque tendrás que pulir tus modales, te lloverán los pedidos y podrás ganar todavía más cuartos. Lo mismo vale para hombres que para  mujeres, el camino del gustito no está reñido con hacerlo por detrás o por delante. A estos nobles, que de todo están hartos, el poseer semejante trasto hará que paguen lo que sea necesario, ¿está todo claro?

- Teodora.- Claro no, cristalino. Ahora mismo hago un par de atillos y lo preparo todo para irnos sin demora. Cuando regreseis de cobrar lo que falta, saldremos hacia Sevilla, que allí seguro  medraremos bien,  ¡ya lo estoy viendo!; aunque pensandolo bien, mejor no hacernos  ilusiones.

- Anselmo.- ¡Vaya!, ¿entonces?, ¡me la corto!, porque si eso es lo que ha hecho perder el sentido a la Sra. Marquesa, entiendo que hará lo mismo con doncella, con gallina vieja, o con cualquiera, ¡primo, tú estas tonto y lo que quieres  es taer vicio!

- Arrás.- ¡No seas bobo!, tú fabrica y allá cada cual con sus cosas. Repito, tú fabrica, vende  y cuida de tu familia, ¡qué no te la mereces!, lo que hagan los demás, allá ellos, ¡arroyo seco no mueve molino!

(Teodora ya pensaba en emplearlo al mismo tiempo mientras fornicaba con su maridín; ya sabeis que quien mucho habla y presume... JAAAAAAA)

A las 23:30, sereno y sin viento, estaban Arrás, Anselmo y el noble esperpento departiendo sobre el gran  encuentro.  El Sr. Marqués pareciera otro, ¡joder!, ¡¡hay que ver lo que puede llegar a cambiar cuando uno se lava en profundidad!!

- Sr. Marques.- ¡Le felicito Arrás!, ¡Anselmo, a ti también!, mi mujer me ha dicho que esta noche claudicará, y por la sonrisa y lo contenta que estaba, me da que no habrá marcha atrás. De lo que le devo le pago ahora  la mitad, y el resto, en cuantito eche el polvorón, que no será necesario que el reloj dé la media, ¿lo entiende, verdad?

- Arrás.- Sr Marques - haciendo una reverencia - ¡es usted todo un caballero!, allá donde vaya, pondré su nombre y condición en pedestal bien visible, ¡qué temo no habré de encontrar tan buen cliente como usted!

- Sr. Marqués.- ¡Uy!, son ya las doce menos diez, ¡no devo hacer esperar!, les ruego se queden aquí, Anselmo y mi buen Arrás; si quisieran más vino y queso, toquen las palmas, que acudirán los criados raudos y  prestos.

El reloj dió las 12 en punto y entró el marques en el aposento. En cama noble esperaba la marquesa, a la luz de unas velas, con camisón de seda, con la melena suelta, sudando y muy contenta, señando con el dedo un agujero a la altura de las piernas, y  dijo al marqués:

- Sra. Marquesa.- ¡Haz lo que has venido a hacer!

Y el Sr. Marqués se desabrochó la braguera, y sacó a pesar el perro, ¡qué enseñar los cuerpos desnudos en la jodienda,  no es de buenos cristianos!, y mientras se relamía, llegaron las 12:05.

Calor y humedad notó el marqués al introducir su miembro, "¡pardiez, qué lubricada está!"

- Sra. Marquesa.- ¡Vamos, gañán, métemela ya!, OHHHHHHHH, ¡qué bueno!, ¡¿a qué esperas, no me hagas esperar?!

Las 12:06, y entre gemidos y gritos de placer, el marqués responde:

- Sr. Marqués.- Ya estoy en ello señora, ¿acaso no nota mi hombría? - y mientras el follador se esmeraba, la follada sólo pensaba en una cosa: en Arrás, en el bosque, y en lo que propició el encuentro.

Las 12:07, el marqués venga a culear y culear, y en el fragor del polvo, qué mas pareciera una batalla, no sabía si metía o sacaba, porque estando aquello dilatado y lubricado, y con pito tan enano, pues eso, que algo haría, porque la susodicha bien que gritaba, ¡vaya si gritaba!

- Sra. Marquesa.- ¡Mi vida, mi amor, eres el hombre al que yo quiero!, ¡dámelo todo!, ¡¡hasta dentró!!, ¡no la saques, déjala dentró!

- Sr. Marqués.- Señora, ¡tenga clemencia vuesa merced!, que no soy conejo, ¡qué soy hombre joder!

Las 12:08 y el marqués estaba que se iba, pensaba en la muerte para aguantar más...

- Sra. Marquesa.- Mi vida, ¡no puedo más!, AHHHHHHHHHHHHHHHH, OHHHHHHHHHHH, ¡ay Dios, ay Dios, ay Dios!, ¡qué cosa más ricaaaaaaaaaaaaaaaaaa! - y volvió a tener una "tormenta", que la recorría entera, partiendo de entre sus piernas, llegaba a dedos, a tetas, a nariz boca y orejas, y llovió en su interior, era un orgasmo, casi igual al que había ya tenido en el campo.

El marqués la penetraba, pero no la hacía el amor, era Arrás quien la poseía, y en su pensamiento, ella, estaba dispuesta a darlo todo. Y lo dió. El orgasmo que ya estaba, continuó más fuerte y sin descaso, ¡era multiorgásmica!

Cuando casi eran las 12:09, hasta las palomas del campanario se asustaron.

- Sra. Marquesa.- ¡¡Me voy, me voy, me voooooooyyyyyyyyyyyy!!, AHHHHHHHHHHHHHHHHH, ¡qué sensación tan placenteraaaaaaaaaa!, cariño, ¡¡inúndame!!

Los huevos del marqués se quedaron bien vacíos porque nada pudo hacer, echó el "lechazo" bien profundo, y la llenó, pues los tenía llenos desde hacía dos semanas, si de aquella mojada no se empreñaba, ¡más le valía cortársela y tirársela a los perros!

4 minutos bastaron, 4 minutos que hicieron olvidar 4 años, esos que los esposos llevaban en secano. Por fin el deseo del hombre se vió cumplido, aunque fuera con ayuda, ¡censurable deseo el de poseer a su esposa como si fuera una vaca!. La mujer, en cambio, supo lo que es placer, pero algo falló, aquel que le abrió los ojos al mundo estaría ya partiendo; a modo de recuerdo, con aquel trozo de madera, soñaría con el hombre que una vez pasó  por su vida,  y que nube tan fugaz no quedaría en nada, porque 9 meses después habría de venir un pequeño vástago.

Salió el marqués azorado, todo rojo, sin resuello, ¡más contento que un ocho!

- Sr. Marqués.- Arrás, tenga usted lo que falta y 100 más, ¡qué no he gastado dinero mejor empleado!, ¡¡si hubiera cátedra en Salamanca de Preparadores, usted sería el mejor catedrático!!

- Arrás.- Sr. Marqués, aquí me despido, ¡a sus piés!, mi primo se viene conmigo, le he cogido como escudero fiel.

- Sr. Marqués.- ¡Haga lo que le dé la real gana! - no pensaba, no estaba para ello.

¡Eran ricos! 

Teodora espera el regreso, todo estaba preparado. Arrás les dijo que se iba a Portugal, a crear una escuela para niños con aquel dinero, que ya les enviaría misiva, y quien sabe, tal vez, algún día se dejara caer por Sevilla. Partió al galope a lomos de  caballo, se perdió en el horizonte de la noche oscura. A Portugal se dirigió, y pensaba gastar los dineros de forma altruista, pero eso no eran sus verdaderos sentimientos.

Arrás y familia partieron a Sevilla. Allí prosperarían y fundarían la Real Fábrica de Vergas de Madera, con patrocíneo del Borbón reinante, y sólo conocida por unos pocos privilegidos, ya que  se decidió no darla publicidad. La historia de fábrica tan curiosa merece enciclopedia exclusiva, sólo, a modo de anécdota, sepan los presentes que la fábrica contaba con personas encargadas de hacer pruebas a los nuevos modelos.

En el próximo capítulo termina este engendro... que ya va siendo hora, ¿no?

¡Besos y gracias por la paciencia!

Miguel Ángel de Móstoles








17 comentarios:

  1. Miguel de veras te digo que tú pa' esto vales. Me encanta cómo recreas y describes los personajes....hasta los "utensilios".
    Conviertes una escena en una imagen de esas que yo llevaría a la pantalla....Acaba por Dios que estamos en un sin vivir...jaja (somos pacientes pero ¡ya está bien! jaja)

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  2. Ja,ja,ja,a... Miguel tienes talento para ésto.Me he estado riendo de principio a fin,pero esperar hasta el lunes...nos dejas en ascuas,verás como la marquesa hace algo impropio de su condición,je,je,je
    Besazos campeón.

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  3. Pues todos contentos, parece ser. La marquesa, el marqués, Arrás y su primo. Lo que se puede conseguir con un sólo aparato.
    En fin, veremos el final. Besos azules
    Ana

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  4. Que bichoooo eres, siempre manteniendo la intriga, pero bueno, merece la pena si me voy a reir tanto como he hecho hasta ahora.
    Besos y susurros muy cálidos

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  5. ¡¡¡Mucho vicio es lo que tú tienes!!!
    Ja,ja,ja

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  6. No se yo si era a esto a lo que se referían por ahí cuando decían que había que promocionar el pepino.

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  7. Miguel, ese bicho de madera nunca fue conocido porque solo lo usaban los nobles, digo yo, hijo, qué inventos te traes con este cuento y hasta subryas las palabras clave, ja, ja, ¡Vaya usted a saber qué hizo Arrás con su parte!

    Espero el siguiente ver en qué termina este culebrón que de llevarlo a la pantalla chica batiría los récords de audiencia ¿no has pensado presentarlo a la tele?, ja, ja,

    "Alea jacta est" ja, ja, ja,

    Blanca

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  8. MecaguenenToooooooooooooooo
    Oiga usted lo hace con malas intenciones??

    Pones el final y no sale...
    Que te arañooooo

    Niño no se pero ya me han salido dos entradas tuyas y despues pone que no existen,
    es mi blog o el tuyo??
    grrrrrrrrrrrrrrrrr

    Sin besazo porsiacaso, jajajaja

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  9. ¡Vaya chasco! Y yo que pensaba que el beso entre los primos era un "guiño" a tus lectores gays, como quien suscribe, y luego vas y aclaras que es un beso "casto entre primos"... menos mal que lo has arreglado luego diciendo que el "invento de madera" sirve para "todos los menesteres" jejejeje genial, de verdad...

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  10. Eres único Miguelín, hoy más que nunca que me da jajajajajaja. Me imagino las escenas en vivo y en directo y eres bueno muy bueno, me hecho un mini teatrillo en mi cabecita y te lo digo enserio es que lo clavas (nunca mejor dicho).
    Espero esa última parte, ya me espero cualquier cosas.

    Besitos con todo mi cariño, que artón de reír jomío.

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  11. esperaremos pues, aunque no perdono que no hayas dicho nada del bloomsday, también he copiado, pegado e imprimido para velo mejor en papel.

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  12. Miguel Ángel de Móstoles17 de junio de 2011, 8:27

    FELINA MALA:

    ¡Hola remalísima!

    Ummmm, no sé, será el tuyo y el mío, porque los blos de Blogger, ultimamente, no andan nada finos.

    Hoy ya ha salido el final, JAAAAAA, mujer, que tanta tontería no podía durar más.

    Date un remojón en el mar por nosotros, que ya estamos como pollos, ¡madre qué calorazo!

    ¡Un besazo guapetona!

    OBSERVATORIO GAY GRANANTENSE:

    JAAAA, ¿qué cosas tienes?

    JAAAAAJAAAA, lo dicho es para dar por saco, ¿tú me entiendes?

    ¡Celebro que te guste!

    ¡Un fortísimo abrazo!

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  13. Miguel Ángel de Móstoles17 de junio de 2011, 8:30

    ROSANA MARTÍ

    JAAAAAAJAAA, ¡¡muchas gracias guapetona!

    Bueno, son tontás muy mal escritas; pero si te hace reir, ya me doy por feliz (es lo que se persigue).

    ¡Un besazo muy grande!

    J.G.

    ¡Hola mocetón!

    ¡¡Muchas gracias!! (por imprimirlo)

    ¡Ah!, el papel luego reutilízalo.

    ¡Un abrazo!

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  14. Jejejejeje, ¡me ha encantado la transmisión cronológica con pelos (o sin ellos) y señales jijiji, del esperado suceso!!
    Llegar tarde, lo que tiene de bueno ¡es que me piro con la risa puesta a por más!!

    Espero que estéis pasando un estupendo finde ;)
    ¡Un montón de besos!

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  15. Miguel Ángel de Móstoles19 de junio de 2011, 10:06

    EMYTECUENTO:

    ¡Hola guapísima!

    JAAAJAAAA, con pelos, CON PELOS, y además, ¿qué más dará?

    ¡Me alegra mucho que te diverta!

    ¡Un besazo!

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  16. Que riqueza de lenguaje!!! Que cantidad de sustantivos, calificativos y verbos!!!

    En fin, voy a por el último capítulo.

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  17. Miguel Ángel de Móstoles30 de junio de 2011, 14:49

    Mezclados, revueltos, y a ver que sale, JAAAAAA.

    ¡Un abrazo!

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Por favor, educación ante todo. Gracias.