Óptica Calvo

lunes, 13 de junio de 2011

El Preparador - Parte IV

Parte I - Día 8 de junio.
Parte II - Día 9 de junio.
Parte III - Día 10 de junio.

El cielo estaba enmarañado y anunciaba tormenta a la tarde. Todavía quedaba para que el sol saliera por el este; en los albores del día, Arrás ya llevaba tiempo levantado.

Como en aquellos tiempos, el aseo y el agua eran cosas del demonio, Arrás acudió pronto al arroyo, aprovechando una charca como bañera improvisada. Con jabón se lavó el pelo y el cuerpo con esmero. La brisa de la mañana dejó secar su figura fibrosa y su media melena. Una vez seco, se pasó por sus axilas y demás recovecos unas hierbas, cuya función eran camuflar el olor corporal y disminuir la sudoración. Si su primo sólo tenía una muda, toda grasienta y mugrienta, Arrás tenía muchas, demasiadas para la época. No eran prendas de nobles ni ricos potentados, pero suficiente para poder pasar como alguien versado. Con la ropa límpia, las botas brillantes, la hebilla lustrosa, la barba arreglada, oliendo a perfume, y sombrero que cubre su cabeza de medio lado, regresó al hogar de su primo hermano. Allí ya estaban preparados, hacía tiempo que se habían levantado, leche de cabra y pan, con moscas que acompañaban, era el desayuno reparador para el día que empezaba. ¿Acabaría la tarde en tormenta?, veremos que pasa.

Una vez desayunado, andando hacia la casa del Señor Marqués, Anselmo está preocupado.

- Anselmo.- ¡Primo, por tu madre, estoy cagado!

- Arrás.- ¡Vaya!, ahora el "valiente" tiene miedo. No te preocupes, saldrá bien, tengo varias alternativas, ¡hombre previsor vale por dos! - y su sonrisa pareció maliciosa.

- Anselmo.- ¡Más nos vale, o la horca nos llevará al infierno!

En el palacio del Sr. Marqués estaban esperando a los invitados. El Marqués había dado orden de pasarlos a una salita de palacio, diseñada y utilizada para hacer esperar al recaudador de impuestos del reino, a cobradores varios, y a todos aquellos que el señorito quisiera examinar antes del encuentro.

Entraron los dos al despacho. Se miraron y se quitaron el sombrero. No hablaron entre ellos, pues Arrás explicó a su primo que ni una palabra dentro de palacio, ya que  imaginaba que estarían en todo momento vigilados, como así era. El Sr. Marqués les estuvo espiando, no sacó nada en claro. Al final ordenó que les pasaran a otra sala más hermosa, de más caché, en dónde él estaría esperándoles.

Entraron los dos a la estancia, y el marqués miraba por una ventana. Anselmo se arrodilló sobre su pierna derecha, como era costumbre,  Arrás sólo se quitó el sombrero. El Sr. Marqués contó hasta 10 y se dió la vuelta brúscamente, mirándolos, esperaba una respuesta.

- Anselmo.- ¡Señor Marqués, mi señor!, ¡aquí le traigo a mi primo Arrás, Preparador profesional!

- Arrás.- Quitándose el sombrero con donaire, e inclinándose a lo cortesano - Mi Señor Marqués, un placer.

- Marqués.- ¿¡Qué clase de nombre es Arrás, no suena a cristiano!? No te veo muy noble, ni cortesano, no eres más que un piojoso vestido disimulado, ¿no serás descendiente de moros?

- Anselmo.- ¿Señor Marques, como dice..?

Arrás, aguantándole la mirada al marqués, levantó la mano a la altura de la boca del cagón de su primo, a modo de orden de silencio.

- Arrás.- Señor Marqués: Arrás era el nombre de mi padre, y el nombre de mi abuelo, y me viene de decenios, tantos que no recuerdo; pero sí recuerdo que uno de  mis ancestros luchó en Lepanto, así que, por favor, le pido un respeto.

- Sr. Marqués.- Bueno, demos la presentación por terminada. Le habrá contando ya Anselmo que la Señora Marquesa necesita, ummm, como decirlo, ¿un empujoncito? Mi jefe de cuadras, su primo, me ha recomendado sus servicios, espero que sean productivos, porque como me sienta estafado, te convertirás en una comadreja que no deja de correr para salir del reino; dicho todo esto, discutamos de dinero.

- Arrás.- Mis honorarios están claros, cristalinos. Cobraré cuartos en mano, nada de tierras, ni casas, ni bestias, ni papeles de notarios. Comprenderá que tan difícil tarea no sea económica. Mi minuta es por horas: tantas horas, tantos monedas de plata. Cada hora son 2 monedas, lo toma o lo deja.

- Sr. Marqués.- ¿Cuantas jornadas, de cuantas horas, cual es el máximo previsto?

- Arrás.- Dos días, de 12 horas por jornada; total: 24 horas. No es el máximo ni el mínimo, es el necesario. Vaya calculando. Si ahora empezamos, serán 48 monedas de plata. Ni más ni menos. Eso sí, ¿está su señora, la  Señora Marquesa, informada?

- Sr. Marqués.- Sí, lo está, nos espera en la sala; antes de presentársela, ¿le vale mi mano como trato, o es necesario escribano?

Anselmo estuvo en todo momento en el suelo, pues es obligación rendir pleitesía al Sr. Marqués, aguantando sus nervios. Al principo no le cabía la blusa en el cuerpo, luego se fue tranquilazando, para terminar casi relajado, ¡pardiez con su primo!, ¡¡si pareciera Notario!!, ¡lo que hace estudiar en convento desde bien pequeño! 

- Arrás.- Escribano Sr. Marqués, hagamos las cosas bien.

Vino el escribano y dejó constancia escrita del acuerdo ya pactado. La firmas del marqués, la firma de Arrás, y el sello pertinente. Cuando se marchó, el Sr. Marqués hizo traer una jarra de barro con buen vino fresco, del cual dos bebieron y uno miró, terminada la reunión, a Anselmo le echaron con viento fresco y a Arrás acompañó a su cliente, a reunirse con la doncella displicente.

Hizo las presentaciones el Sr. Marqués y se despidió  de ambos, ya que tenía asuntos que atender, algunos sin más demora (entre ellos ir a visitar a Anselmo, para irse al río, y hablar un poco más de aquel muchacho que era su primo, el cual le había dejado algo turbado).

La Señora Marquesa estaba radiante. De piel muy blanca, ojos verdes, melena larga y rubia, no hacía falta peluca, ni brillantes, ni esmeraldas que resalzaran, en aquel mundo mungriento, una señora así destacaba, ¡una Diosea parecióle a Arrás!

Arrás se arrodilló ante la Señora Marquesa, la cogía la mano e hizo ademán de besarla, era el saludo habitual. De rodillas, la miró a la cara, no a los ojos, no quería ser intimadatorio, con el sombrero en la mano dijo:

- Arrás.- Señora Marquesa, ¡es un placer conocerla! Su marido me ha contratado, ya lo sabe, pero créame, que de saberlo, lo hubiera hecho regalado.

La Señora Marquesa sonreía, soltó aire.

- Señora Marquesa.- ¿Así que tú vas a ser quien me ponga a tonto para que el subnormal de mi marido me monte?, ¿y cuanto te paga por eso?

- Arrás.- ¡Señora, por el amor de Dios!, ¿como tan noble mujer dice palabras tan bellacas?

- Señora.- ¿Como hombre tan cursi  pretende convencerme?, ¡me da usted asco! - y le escupió en la cara.

- Arrás.- Si no quiere, yo no obligo a nadie, aquí termina el contrato ahora mismo, ¿llamó a su marido, el Señor Marqués?

- Señora Marquesa.- ¡No, no lo llame!, ¡me aburro en esta meseta de bastos! Mis doncellas sólo valen para engañarme; mi marido para pagarme lo que le pida, mis amantes, que no tengo porque aquí no valen, están en mi pensamiento. El único que vale es mi caballo. Sepa usted, que me casé con ese engendro por orden de mis progenitores, un apaño entre familias, y si quiere que le dé un varón, ya se lo daré, ¡pero cuando a mi me dé la real gana!, no cuando quiera el marqués, ¡qué yo no estoy para eso, YO SOY MÁS QUE ESO!

- Arrás.- La entiendo, de verdad. Tal vez, en un futuro, cambie todo esto.

- Señora Marquesa.- ¡Silencio! - cortó de seco el comienzo - hablemos primero un poco, luego montaremos a caballo - el tono cambio a más sosegado - le digo Arrás, que yo la palabrería me la pasó por el refajo.

- Arrás.- Lo que ordene Señora Marquesa.

¿Será capaz Arrás de llevar a término su trabajo, estando la Señora Marquesa enrocada, y con pocas ganas de engaño?, ¿lloverá al final de la tarde?, ¿habrá tormenta?, eso lo sabremos en el siguiente capítulo, o en el otro, o ya se verá, pero tendrá que ser a mediados de semana.

¡¡Feliz lunes para todos!

Miguel Ángel de Móstoles





21 comentarios:

  1. A mi esta marquesa no me gusta un pelo..... Pero en fin el pobre Preparador hará lo que tenga que hacer...
    ¿habrá historia de amor al final de tanto ACTO RETRIBUIDO? Lo veremos....besitos Miguel

    ResponderEliminar
  2. ¡Bueeeeno! ¡qué ganas tiene esta marquesa de fiesta!

    ResponderEliminar
  3. Joio eres que siempre nos dejas a medias jajajajaja

    ¡Un triabrazo de lunes festivo (me acabo de caer de la cama, no tengo vergüenza)!

    Marta.

    ResponderEliminar
  4. Esto promete. Tiene aires la cosa de Glen Closse en Las amistades peligrosas. Lo del caballo, imprezionante.Y sino que llame la marquesa a Cameron Diaz, que anda la pobre ultimamente un poco jevi.
    Saludos blogueros

    ResponderEliminar
  5. Miguel Ángel de Móstoles13 de junio de 2011, 12:35

    WINNIE:

    ¡Hola guapísima!

    ¿Por qué?, ponte en su lugar, no es para estar feliz, ¿no?

    Que resulte una historia de amor de cosas como estas es muy difícil, aunque puediera ocurrir. Yo no lo veo, desde luego.

    ¡Besazos!

    RUBÉN:

    ¡Hola Rubén!

    JAAAAAAAAAAAAAA!!!! veremos (dijo un ciego).

    ¡Un abrazo!

    ResponderEliminar
  6. Yo creo que cuando la marquesa, pruebe a Arrás, se le va a ir el asco de repente, je,je,je
    Besos azules
    Ana

    ResponderEliminar
  7. Miguel Ángel de Móstoles13 de junio de 2011, 12:37

    UNA SOÑADORA MÁS:

    ¡Hola guapísima!

    A ver, hoy es fiesta, ¿no?, ¿¡entoces!?, además, ¡qué te hagan hoy la comida los niños!

    JAAAAA, bueno, ya queda muy poquito.

    ¡Un besazo!

    JOSÉ ANTONIO DEL POZO

    ¡José Antonio!, JAAAAAAAAA, ¡oye!, ¿quien te dice a ti que estuviera pensando en trempar?, JAAAAAAAA. Tal vez, la Señora Marquesa esté sola porque nadie la comprende, y sea su cabello su pañuelo de lágrimas.

    Con respecto a la Cameron y sus paridas soltadas a la prensa, pues chico, ella verá, ¿no? (aunque tontos habrá que se lo crean).

    ¡Un fortísimo abrazo!

    ResponderEliminar
  8. Miguel Ángel de Móstoles13 de junio de 2011, 12:39

    ANA AZUL:

    ¡Hola Ana!

    Ahhhhhhh, no sabremos si semejante clavija cabrá en el enchufe,JAAAAAAAA.

    ¡Un besazo!

    ResponderEliminar
  9. Miguelín pero que cosas hay que hacer para poder pagar la hipoteca de entoncés jajajajaja, me lo estoy pasando en grande con el mega relato en partes.

    Por cierto gracias por recomendarme a ese escritor lo buscare. No he tenido el gusto.

    Besitos a miles y pasa un linda semana, espero pronto la continuación.

    ResponderEliminar
  10. jajaja, qué imaginación Miguel, esto ya va pareciendo una novela :-) con lo difícil que es eso...
    ¡Feliz semana!
    besos

    ResponderEliminar
  11. Miguel es genial acabo de pasarme por su espacio, y es un poeta de los míos, vengo súper emocionada. Que lindo escribe y como llega uffff. gracias amigo mío por tu recomendación un acierto, creo que me conoces más de lo que yo creo jajajajaja. Mil gracias.

    Besitos a miles.^_^

    ResponderEliminar
  12. Miguel Ángel de Móstoles13 de junio de 2011, 16:05

    ROSANA MARTÍ:

    ¡Hola Rosana!

    JAAAAAA, pues prepárate para mañana, JAAAAAAAA!!!!! (no digo más).

    ¡Me alegra mucho que te haya gustado Salvador Pliego!

    ¡Un besazo!

    MERCEDES (Arte en Madrid):

    ¡Hola Mercedes!

    JOOOO, escribe tu enlace paraque aparezca, ¡tiene un blog fantástico!

    ¡Me alegra que te vaya entreteniendo!

    ¡Un besazo!

    ResponderEliminar
  13. A mí lo que me ha dejado "fuera de juego" es ese comentario que deja caer la marquesa, así, como quien no quiere la cosa de "aquí el único que vale es mi caballo" ¡Chúpate esa, Teresa... o mejor dicho, Arrás! Que ya no me acuerdo de lo que "calza" el bicho del Arrás... ¡pero para superar a un jamelgo! ¡No, si la marquesa no se aburría, jejejeje!

    ResponderEliminar
  14. Esto parece la historia interminable, jaja, aunque promete...
    Tanis

    ResponderEliminar
  15. Miguel Ángel de Móstoles14 de junio de 2011, 7:28

    OBSERVATORIO GAY GRANANTENSE:

    JAAAJAAAAAAA, ¡HALA!, JAAAAAAA, que noooo, que no prefería a su caballo por su pito, JAAAAAAAAAA.

    ¡Un fortísimo abrazo!

    TANIS:

    ¡Hola majetona!

    JAAAAAA, ¡ya queda menos!

    Celebro que te esté entreteniendo.

    ¡Un besazo!

    ResponderEliminar
  16. Uyuyuyuyuyuuuuuuuuuuyyyyyyyyyyyyyyyyyy, ¡amor a la vista! :D
    Me piro a leer el siguiente ;)

    ResponderEliminar
  17. Miguel, me tienes enganchada con la historia. ¿Será capaz Arrás? ja, ja, pero qué señorona marquesa más antipática le tocó para debutar!

    Prosigo leyendo...

    ResponderEliminar
  18. Miguel Ángel de Móstoles15 de junio de 2011, 7:44

    EMYTECUENTO:

    JAAAJAAAAAA, ¡qué esto no es Pretty Woman!, JAAAAAAAAA... aunque nunca se sabe.

    ¡Un besazo!

    BLANCA MIOSI:

    ¡Hola Blanca!

    JAAAAAAAAAAAAA, ¡más le vale, porque no cobrará naaaaada!

    ¡Muchas gracias por tu comentario, ME ANIMAS!

    ¡Un besazo!

    ResponderEliminar
  19. NO me la imaginaba a la Marquesa así! Es terrible!
    Voy para la V

    ResponderEliminar
  20. Oh ... suspense ...!!! Vamos a por otro capítulo, ahora que tengo tiempo.

    ResponderEliminar
  21. Mguel Ángel de Móstoles21 de junio de 2011, 7:59

    RECORRÉ ARGENTINA:

    JAAAJAAAAAAAAAAAAAA, ¡nunca esperes nada!

    ¡Un abrazo!

    CELEBES2:

    ¡VAMOS, VAMOS!

    ResponderEliminar

Por favor, educación ante todo. Gracias.