Óptica Calvo

lunes, 6 de junio de 2011

Astrid, Miguel, la crisis de los pepinos y otras cosas del meter.

¡Buenos días nos dé Dios!

Esta historia que os voy a contar ocurrió hace muy pocos días.

Estamos en Alemania, Hamburgo, y Astrid Schürrulunberger entra a comprar vegetales en un colmado que dirige Miguel, descendiente de emigrantes españoles.

Astrid.- ¡Buenos días D. Miguel!

Miguel.- ¡Buenos días tenga usted!

Astrid.- Ya son buenos ya,  ¡un día estos te violo aquí mismo!

Miguel.- ¡Mujer!, ¡qué puede entrar alguien y ver que aquí hay tomate!, andaaaaa.

Astrid.- Bueno, dame pepinos, ¡de los buenos!

Miguel.- Te los tengo guardados, ¡mira qué bellos!

Astrid.- Miguel, ¿los has escogido?, ¡parecen calcos de pollas!

Miguel.- En efecto, JAAAAAAAAA

Astrid.- Para eso ya tengo la tuya, ¡¿estás tonto o te ha dado un calabacín talaverano en toda la cocorota?! (1)

Miguel.- Anda mujer, no pienses mal,  me los preparas a la noche en ensalada, pero los quiero con aliño especial, ¿entiendes?

Astrid.- ¡No!, ¿algún aceite distinto?

Miguel.- ¡Qué no mujer!, con tu aliño de ahí abajo, JAAAJA, ¿te tengo que explicar como lo debes de hacer? Ya has oído, bien aliñados, que luego me los comeré. Ummmm estarán deliciosos.

Astrid.- ¡Estás loco y me vuelves loca!, ¿te había dicho alguna vez que eres un guarro?

Miguel.- Anda, entra a la trastienda que te voy a poner mirando a Cuenca.

Astrid.- ¡Cabronazo!, ¡ya estás tardando!

Llegó la tarde-noche y Astrid tenía que preparar la ensalada  a su querido Miguel. Tomates, pimientos, cebolla, un poco de queso y pepinos, ¡pepinos que parecían pollas! Pepinos largos, de piel algo rugosa, con punta deformada que dibujaban prepucios.

Picó los tomates y la cebolla y lo echó a una fuente, removió la mezcla, y al dejar la cuchara en la mesa su vista se encontró con los pepinos, y se acordó de Miguel; de las noches de sexo con él, de los sudores que terminan en orgasmos al unísono, de esos placeres que traen vicio, y se mojó entera.

Agarró un pepino por la base, lo miró y vió la cara de Miguel, perdió el sentido. Astrid pecó de onanismo, y por consolador usó el pepino, que entraba y salía de cueva lubricada, lubricada por las señales que enviaba su cerebro al visionar a su querido Miguel haciendo el amor con ella, como sólo ellos dos saben hacer, ¡qué no es hacer el amor, es follar de p.m!

30 minutos pasaron, 30 minutos que parecieron segundos, 30 minutos dedicados, 30 minutos hasta que apareció en el acto, el vendedor de pepinos deseado.

Miguel.- ¿Qué haces mujer?

Astrid.- Gimiendo - No lo he  podido evitar, ¡eres un mamón!, ¿ven aquí y hazme el amor?

Miguel.- Sí, pero primero déjame probar, que ya veo que has aliñado el pepino, y antes quiero compartirlo contigo, después, ya tendrás otro... ciruelo.

Y después  vinieron varias horas de lujuria y perversión.

Escuchemos al maestro Joaquín Sabina, como solo él sabe explicar la melancolía que viene después de yacer y yacer, como si pareciera que fuera lo último que hacemos en vida.



No sé si os habeis dado cuenta, pero Astrid no lavó el pepino que aliño con su salsa especial y propia. Ya os he dicho que el vegetal era gordito y rugoso, así que buen frote, por muy lubricado que aquello estuviera, hubo.

Miguel había abandonado su cama, tenía que madrugar para ir a por género, y Astrid desayunó una vez más sóla. Estaba melancólica. Aquello estaba bien pero quería algo más. De vaginas mojadas a madalenas mojadas, de esperma que parecía leche, a leche con cacao, de mucho a nada, sólo un picor de bajos la distraía de sus pensamientos.

Duchándose se percató que tenía los labios vaginales bien rojos, y que en cuanto el agua abandona la zona, 1000 abejas aguijoneaban, ¡Dios, como picaba!

El picor al principio era soportable, luego fue subiendo en intensidad, a media mañana era un sinvivir; pareciera que llevara puestas unas bragas de cayena. Sólo los ratos que se sentaba en el bidé del baño de su despacho, eran placenteros.

Aquella mañana habían saltado las alarmas sanitarias. Se había detectado la bacteria E-colli en la zona y ya había muertos. ¡Alarma roja! Se le acumulaba el trabajo en el escritorio, más trabajo, más problemas y más picores de coño.

En una de esas, entró la Subsecretaria y la pilló de espaldas, estaba sin bragas porque hasta el aire la molestaba, sin darse la vuelta preguntó con voz de mando:

Astrid.- ¿Qué quieres?

Subsecretaria.- Tenemos una urgencia sanitaria, necesito su parecer para decir en rueda de prensa la probable causa ...

Astrid.- ¡Maldito pepino español!, uffffffffffffffffffffffffffff , ¡mecagüen!

La subsecretaria entendió lo que entendió y dijo a la prensa lo que había oído, nada más, sin pararse a pensar, y lo que vino después ya es otra historia....

Miguel y Astrid han roto, ¡malditos pepinos y malditas cabezas, qué se vuelven locas!

Y todo por un pepino español sin lavar.

Moraleja: Las frutas y las verduras hay que lavarlaaaaaaaaaaaas, ¿entendido?

¡Besazos!

Miguel Ángel de Móstoles

(1) Los calabacines de mi padre, en su huerto de Talavera de la Reina, son de grandes como las cachiporras de los trogloditas; si golpeas a alguien con uno de ellos vas a la cárcel de cabeza.

P.D. ¿Sabeis cual era el problema?, ¡agarrarse!, ¡el router de la empresa estaba pidiendo la jubilación a "cortes"!, JAAAAAA. Ahora parece que esto va mejor, ¡a ver si dura!





24 comentarios:

  1. JAJAJA Un día te van a censurar el blog por los relatos subidos de tono y picantes picantes picantes.
    Me has hecho reir de buena gana aunque el teme PEPINO no fue de risa...En fin. Vamos a por el lunes querido Miguel. Un beso

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  2. Miguel Ángel de Móstoles6 de junio de 2011, 7:56

    ¡Hola Winnie!

    JAAJAAAA, ¡calla, calla!, ¡no llames al diablo!

    Lo malo ha sido lo que está pasando en Alemania. Primero con las muertes (a estas alturas todavía no lo saben a ciencia cierta), y sobre todo lo que han hecho con el campo español, ¡GRRRRRR!

    ¡Un besazo!

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  3. Una compañera mía del trabajo, para "pincharme" me dijo: "Andrés, estarás muy preocupado por la crisis de los pepinos, ¿no?" y yo le respondí: "¡Mujer! ¿Pero qué dices? ¡Menuda ordinariez los pepinos! Yo es que he sido más siempre de "jugar" con zanahorias" y se fue toda alarmada y colorada por donde había venido.... ¡bromitas a mí!

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  4. Miguel Ángel de Móstoles6 de junio de 2011, 8:41

    ¡MUY BIEN!, JAAAJAAAAAA, eso le pasa por preguntar, JAAAAAAAA.

    ¡Un abrazo!

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  5. jajajaja. Me ha encantado y sobre todo como a disfrutado Astrid de esos pepinos españoles, si está claro que donde esté lo nacinal, pero lavado, que se saque todo lo demás, jajajaja.
    Besos y susurros cálidos

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  6. O sea que el placer está no en comerse los pepinos sino en usarlos de otro modo. ¡Ay Dios mío! cuantos pepinos habrán sido usados para tal menester. Después de todo lo que ha pasado, yo digo que le den a los alemanes por donde amargan los pepinos. Ja,ja,aj
    Besos azules
    Ana

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  7. La higiene es muy importante y antes de usarlo para ensalada que ya ha sido usado para otros menesteres, se tiene que lavar bien el producto en si. El pepino es muy apañado, además es depurativo, sirve para las ojeras, patas de gallo, como mascarilla para el cutis etc.
    Se le puede sacar bastante provecho. Pues nada que aproveche en todas de sus múltiple funciones.

    Me alegro de que todo haya sido eso Miguelín, yo sigo teniendo problemillas para dejar comentarios según en que blogs, pasa una linda semana.

    Besotes!!^_^

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  8. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
    Pero que arte tienes!
    Iba a leerte para despues comentar en casa, pero no me puedo esperar, ahora que no me ve el jefe... JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
    ¡Genial como siempre!

    Mil tribesos!

    Marta.

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  9. Miguel Ángel de Móstoles6 de junio de 2011, 14:22

    YEMAYA:

    ¡Hola guapetona!

    JAAAJAAAA!!! Sí, pero creo que a Astrid le faltaba algo, más implicación tal vez, había mucho amor.

    Eso sí, Miguel, ¡un guarro!, JAAAAAAA!!!

    ¡Un besazo!

    ANA AZUL:

    ¡Hola guapetona!

    JAAAAAA!!!! sí, sí, ¿te has dado cuenta de la clase de aliño que quería Miguel?, JAAAAAAAAAAAAAAAAA (¡un guarro!).

    Trabajo con alemanas. Tienen cosas buenas, pero les puede la prepotencia.

    ¡Un besazo!

    ROSANA MARTÍ:

    ¡Hola POETISA!

    Tengo resulto los problemas a medias, porque me siguen dando problemas alguno blogs, pero no es tan frustrante como desde hacía un par de semanas.

    JAAAJAAAA!!!!!! El pepino no era más que un pretexto, en una historia de amor en lo que faltaba algo.

    ¡Un besazo muy grande!

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  10. Miguel Ángel de Móstoles6 de junio de 2011, 14:23

    UNA SOÑADORA MÁS:

    ¡Hola guapetona!

    JAAAAAAA!!!!!! ¡qué me pongo rojo como un tomateeeeeeee!

    ¡UN BESAZO!

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  11. jajajajajaa, eres más béstiaaaaa...jajajajajjaja
    pero me encanta!! original como tú!!

    Un besazo triple!!

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  12. A mi sigue sin dejarme usar la cuenta google para comentar, a no ser que sean comentarios en ventana emergente, entonces sin problema, no entiendo nada.
    Los pepinos y las zanahorias, lavadas si, pero sin pelar, que el otro día en eso de "1000 maneras de morir", vi como una mujer usó una zanahoria para masturbarse, la había pelado a tiras longitudinales, esos cortes, la provocaron una hemorragia y a palmar.

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  13. explicaciones necesarias,por los olvidos de hacerlo!que ironía brutal!
    muchas gracias por seguir mi blog y comparttir
    un abrazo enorme gracias
    lidia-la escriba

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  14. jjajajaja
    dios santo...
    nunca se me habría ocurrido tal situación y explicación para entender el porqué de culpar a España tan a la ligera, sin confirmar ni probar que la bacteria no procedía de nuestro país. Es más fácil encontrar un chivo expiatoria al que acusar y achacar todos los males...

    la relación entre una alemana y un español, totalmente creíble; qué alemena se resiste a los encantos de un buen español??? ninguna... ahí tienes a alfredo landa y compañía, ligando con todas las guiris jajajaja.

    un abrazo amigo
    y me alegro del cambio de rutter...

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  15. está muy bien esa aplicación pepinera, cuando la noticia imaginé historias así como esta, no hay que arrancarlo de la mata

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  16. Miguel Ángel de Móstoles7 de junio de 2011, 14:13

    SENSACIONES:

    JAAAAAAAAA,¡ay Laura!, ¿quien lo diría cuando nos conociste? ;)

    ¡Un besazo!

    RUBÉN:

    ¡Hola Rubén!

    ¿Eeeeeinnnnnnn?, JAAAAAAAAA, ¿¡pero como de dura era la zanahora!?

    Paciencia con los problemas.

    ¡Un fortísimo abrazo!

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  17. Miguel Ángel de Móstoles7 de junio de 2011, 14:16

    LIDIA LA ESCRIBÁ:

    JAAAJAA, ¡Hola Lidia!

    ¡DE NADA!

    ¡No seguimos viendo!

    ¡Un beso!

    ESILLEVIANA:

    ¡Hola majetona!

    JAAAAAAAA!! ¡oye!, yo he estado en Alemania y las alemanas se nos rifaban (no entiendo el porqué, porque vamos, JAAAAAAA).

    Ellos se creen que son perfectos... LA PRUEBA ES ALFREDO LANDA.

    ¡Un besazo!

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  18. Miguel Ángel de Móstoles7 de junio de 2011, 14:17

    JESÚS GARRIDO:

    ¡Hola Jesús!

    JAAAAAA, aún así, el pepino yo lo prefiero en ensalada.

    ¡Un fortísimo abrazo!

    ANIÑA:

    ¡Hola guapetona!

    ¡¡QUÉ VIVA!!

    ¡Un besazo!

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  19. Avemariapurisima...... Nunca se me ocurrio que los pepinos o otras hortalizas se utilizaran para algo mas que comer.

    Niño me voy asustadisima a lavar los pepinos //burla

    Un besazo!!!

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  20. muchas gracias por comentar!
    gracias
    un abrazo
    besotes
    lidia-la escriba

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  21. Miguel Ángel de Móstoles8 de junio de 2011, 10:53

    FELINA MALA:

    ¡Cagüenlaleche!, ¿cuando se solucinarán tus problemas?

    ¿No lo sabías?, JAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

    Andaaaaa.

    ¡Un besazo!

    LIDIA LA ESCRITORA.

    ¡Muchas de nada!

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  22. jejeje, Miguelin, que falta me hacía echarme unas risas!!!
    ¿A que no sabes lo que más gracia me ha hecho?, ¿a que no? jejeje, ¡pues yo te lo cuento!:
    Esto: (1) jejejejeje
    Eres un genio, ¡y tu padre tiene un huerto que es la envidia de muchos!, jejejeje
    Besotes x 3 ;)

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  23. Miguel Ángel de Móstoles9 de junio de 2011, 7:34

    EMYTECUENTO:

    ¡Hola preciosidad!

    Si eso es lo que se persigue, hacer sonreir, ¡o reir!

    ¡Un besazo!

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Por favor, educación ante todo. Gracias.