Óptica Calvo

miércoles, 9 de febrero de 2011

La percha y la prenda.

Como todas las mañanas,  cuando cuelgo en la percha del trabajo mi americana y mi abrigo, cuelgo yo mis temores, mis sentimientos, mi mal humor, mi vehemencia, mis canguelos; como todas las tardes, cuando descuelgo la americana y el abrigo, y regreso a casa, me dejo los problemas laborales, las frustraciones,  las discusiones, la diplomacia, la economía, la productividad, los impagos, y lo caro que resultará la guardería de Claudia, porque como sólo hay  una persona que trabaje en casa (¡y dando gracias!), para la Comunidad de Madrid tenemos menos derecho a guardería pública que si trabajáramos los dos (7 puntos, ahí es nada, cuando lo máximo que se puede conseguir por ganar menos de 6.000 € AL AÑO POR HOGAR, son 6 puntos).

Gracias a que tengo percha, verás el día que falte.

¿Y vosotros, teneis percha donde colgar los problemas?, ¿o acaso, aún teniéndola, algo impide hacerlo?

Hoy hace un día estupendo en Madrid, de momento, no ha venido nadie a jodérmelo, a ver si sigue así.

¡Feliz miércoles!

Miguel

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