Óptica Calvo

viernes, 29 de octubre de 2010

La bicicleta que recogía personas.

El trayecto desde el pueblo hasta la fábrica de cemento era de 5 Km. Sinesio trabaja de peón especializado. 3 pts. al día de jornal, monetizaba su vida. A base ahorrar, había conseguido comprar una bicicleta de segundas manos, un lujo en aquella época.

Aquel sábado de mayo, Sinesio tenía que entrar en la cementera a las 7:30. Arrancaba uno de los hornos, y los peones tenían 10 horas por delante echando carbón a paladas. Desayunó un trozo de pan con un vaso de leche, en compañía de su mujer, que  se había levantado para preparle el hatillo. Sus dos hijos dormían plácidamente en un camastro.

La carretera  de la cementera atravesaba un bosque frondoso, la parte más asustadiza del camino, lugar de fábulas tenebrosas, que se contaban a los niños en noches cerradas de invierno. Un poco antes de llegar a la zona boscosa, un muchacho andaba por la carretera. Sus ropas tenían remiendo sobre remiendo, llevaba una bolsa en bandolera y caminaba a buen paso. Se detuvo a su lado.

- Sinesio.- ¿A dónde vas muchacho?

- Muchacho.- A la cementera.

- Sinesio.- ¿Por qué vas descalzo?

- Muchacho.- Porque mis padres son muy pobres, señor; somos tres hermanos, yo soy el mayor, y hoy comienzo a trabajar en la cementera.

- Sinesio.- No te conozco, no eres del pueblo. 

- Muchacho.- Soy de Valdecasas (un pueblo a unos 15 Km. de Sinesio).

- Sinesio.- ¿Vienes andando desde allí?

- Muchacho.- Sí señor.

Sinesio sintió algo en su interior, tristeza, pena, dolor, "¡pobre muchacho!", pensó.

- Sinesio.- Anda, súbete a la parte de atrás de la bicicleta (la parte que está provista para colocar un cajón, que también sirve de segundo sillín). Con la caminata que llevas, estarás cansado antes de trabajar, y te echarán.

- Muchacho.- ¡Gracias señor!

Con el muchacho de paquete, Sinesio tenía que esforzarse más  de lo habitual para poder avanzar. Gracias a que el bosque hacía de paraviento y que el terreno era llano, pedaleaba con esfuerzo pero sin perder el resuello. Poco antes de finalizar el bosque, un hombre andrajoso caminaba por la carretera, también en dirección a la cementera. Muchacho y ciclista giraron la cabeza, lo rebasaron.

- Sinesio.- ¿Has visto eso chaval? (mientras pedaleaba)

- Muchacho.- Debe ser muy pobre. Llevaba un triste trapo a modo de vestimenta. No sé si se habrá fijado, pero parecía que llevara días sin asearse, es más, incluso semanas, su olor pestilente me ha molestado.

- Sinesio.- Esta carretera finaliza en la cementera, después no hay nada más, camina hacia allí.

Sinesio se dió  la vuelta y fue al encuentro. El hombre se había sentado.

- Sinesio.- Oiga, ¿va usted a la cementera?, ¿de dónde viene?

- Mendigo.- Sí, voy a la cementera, me llamo Miseria.

- Sinesio.- Queda apenas 1 Km. para llegar, súbase a la barra y le llevo.

- Muchacho.- Mejor que se suba atrás, yo puedo andar, iré caminando al lado.

- Sinesio.- Tus padres estarán orgullosos de ti. Tenga (dirigiéndose al hombre andrajoso), un trozo de pan, suba a la parte de atrás y vaya comiéndoselo, tiene usted pinta de no haber comido en días.

El mendigo se sentó en el transportín, y empezó a morder sin ganas aquel chusco de pan negro. 

El final del viaje terminó con sorpresa. La fábrica era devorada por llamas, que la calcinaban a velocidades increibles. Sinesio miraba atónito, el muchacho miraba al suelo, ¡justo el día que empezaba a trabajar se quema la fábrica!, y el mendigo comía el chusco de pan regalado, nada más. La impotencia atrapó a Sinesio y las lágrimas empezaron a caer por sus mejillas....

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"Vamos Sinesio", levántate, llegarás tarde al trabajo y se enfadarán tus jefes, ¡es sábado y mañana no se trabaja!, ¡venga!", gritaba Hortensia.

"¡Joder Hortensia!, estaba soñando, ufff, un sueño horroroso, se quemaba la cementera, y había un chaval y un mendigo, no sé, todo muy raro", hablaba Sinesio, al mismo tiempo que se desperezaba.

"Cuando regreses, tengo que darte una buena noticia, no insistas en saberla ahora, no te la voy a decir hasta esta noche"; y acto seguido se fue a la cocina, a preparar el almuerzo, mientras Sinesio se lavaba la cara en una palangana.

Sinesio se encontró la cementera en llamas, había habido una explosión. Ayudó acarreando agua, junto con otros obreros (los vivos, porque había heridos y muchos habían fallecido) para intentar sofocarlo, pero fue en balde, todo se quemó. El fuego arrasó con la única fuente de trabajo de  toda la comarca, la primavera se transformó en invierno gélido, la miseria asomaba a los habitantes del lugar.

La buena noticia era que Hortensia estaba otra vez en cinta, y deseaba con todos sus fuerzas que fuera una niña. La futura mamá, eligió un mal día para decir la buena nueva.

¿Os ha pasado alguna vez que habeis tenido un sueño, que luego, se repite en la vida real? Yo sí, en dos ocasiones.

¡Feliz fin de semana!

Miguel


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miércoles, 27 de octubre de 2010

Consecuencias nefastas por falta de regularidad.

 AVISO IMPORTANTE: Post muy largo y no aptos para estómagos delicados.

¿Como hacen algunos para publicar a diario, leer una cantidad importante de blogs regularmente, trabajar, hacer otras cosas, dormir, etc. etc.?, ¡decidme el secreto por el amor de Dios!

Por cierto, ¿como andais de regularidad? Ya sabeis que soy un poco cotilla, y me gusta preguntar algunas cosas un poco íntimas, más que nada para hacerme mis estadísticas y luego aplicarlas a sesudos análisis matemáticos que determinan algunas de las Leyes Generales del Hombre. Una de ellas, irrebatible, es:

"En la historia de la Humanidad, tanto pasada, presente, como futura, existiran muchísimos cabronazos (de ambos géneros) que haran el MAL por no cagar con regularidad. El estreñimiento saca lo peor que el hombre lleva dentro".

Y no sólo en el cagar, también en otras cosas como el follar, y demás, pero hoy nos centraremos en el cagar.

Para ilustrarlo, voy a poner dos ejemplos. Uno es real y el otro inventado (aunque también pudiera ser real).

Resulta que mi pobre pachurru, que es de cagar diario a hora fija, ha estado cuatro días, con sus noches, sin evacuar los desechos. Fijaros si estaba preocupado, que se ha saltado uno de los mandamientos de su Credo: no acudirás al médico. Al final fue, debió pensar que algo muy grave debía  padecer,  porque él empeño ponía, pero nada de nada.

El médico, tras comprobar en el ordenador que no aparecía   visita  alguna de Ángel Chico en los últimos tres años, le recetó lo siguiente:

- Unas pastillas para romper el tapón duro de desechos que por ahí dentro debía tener. Insitió mucho en que sólo debía tomarse una  pastilla a primera hora de la mañana.

- Una medicina,  que consistía en un recipiente de plástico, con un mejunje dentro, que terminaba en un aplicador. El aplicador en cuestión se mete por el ojete y se aprieta el envase para que la medicina entre por via rectal.

- Unos análisis de sangre y orina, para, ya de paso, comprobar como anda de salud en general.

Menos mal que el ambulatorio está al lado de casa.  Me decía mi madre, mientras comíamos,  que fue entrar por la puerta y bajarse los pantalones. Salió, ¡por fín!, el tapón acumulado, y según opinión de mi mamá, debió ser de tamaño colosal, por los gritos  y baba que echaba por la boca el estreñido.

Según me lo iban contando me meaba encima de la risa, ¡JAAAJAAAAAA!,  tan sonoras eran las carcajas que me atraganté con la sopa, ¡ay!, ya le dije a mi adorado pachurri: "a ti lo que verdaderamente te hizo efecto fue escuchar la noticia de los análisis".

La otra historia está protagonizada por el señor Tron Cazo. Nuestro protagonista es un reputado gurú de la industria patria del paño, en cuya cadena de tiendas chic se venden ropas "made in China", a precio de "made in Montecarlo". Resulta, que nuestro hombre ha sido noticia de alcance por opinar en rueda de prensa lo siguiente (Tron Cazo es presidente de una asociación de prebostes ricos e influyentes del país):

"Para salir de la crisis, lo que hay que hacer, ¡sin demora!,  es legislar para que los obreros cobren por día trabajado. Si no trabajan no cobran, y de esa manera, nos haremos más competitivos, porque China aprieta, y estamos amodorrados en ésta sociedad en la que la gente está acostumbrada a que  papá Estado  lo dé todo  hecho. En la época de mis padres, yo que vengo de familia muy humilde, se cobraba por peonadas; si trabajas cobrabas, y si no había curro te jo... ¡perdón!, te quedabas en casa,  y todo el mundo vivía, ¡y encima tenían 5 hijos! Hay que volver a la vida de antaño, tiene que volver la austeridad, la fe ciega en los superiores, ¡esos valores que se han perdido!".

Lo que nadie sabía, y aquí entra en juego mi teoría, era que Tron Cazo es de estreñimiento crónico. Había probado de todo; pero no conseguía el propósito de cagar a diario;  es más, las pasaba caín cada vez que sentaba posaderas en wáteres. La crisis, encima, le había agravado su problema intestinal, y como consecuencia, su mala leche innata estaba alcanzando cotas estratosféricas.

El día que salió en los telediarios, por opinar lo que antes he escrito, llevaba 5 días sin echar desechos. Tan grave llegó a ser, que lloró sus pesares a su joven querida (a la que antes nunca le había confesado su problema).

- Tron Cazo.- Querida, ¡no cagó! He probado TODO, y no hay manera, ¡estoy que vivo sin vivir en mi!

- Querida.- Tronquete, tú lo que tienes que probar es una buena lavativa.

- Tron Cazo.- ¿Eso que es?

- Querida.- Tan culto para algunas cosas, y tan ignorante para las cosas esenciales de la vida.  Una lavativa consiste en una recipiente de vidrio de más de un litro, al cual, le sale una manguerita por la parte de abajo. Esa manguerita tiene un grifo en un extremo, y en el otro un aplicador. El recipiente se llena de agua, generalmente, y, con sumo cuidado, se mete el aplicador por el "ojo de atrás". Una vez que está introducido, se abre el grifo, y, por acción de la gravedad y la Ley de los Vasos Comunicantes, el líquido se traslada desde el recipiente hasta el interior de las tripas. Cuando se ha trasvasado todo el líquido, se corte el grifo y se saca el aplicador del ojete. El interfecto tiene que apretar las nalgas con fuerza, para que el agua  ablande la mierda. Cuando haya pasado un buen rato, sólo tiene que relajar el esfinter y el agua, mezclado con los desechos diluidos,  saldrá como un géiser. Esto es igual a cuando te quitaron los tapones de los oídos.

- Tron Cazo.- No sé, eso lleva mucho tiempo, ¡el tiempo es oro!

- Querida.- ¡Eres un sosazo! No te preocupes, tengo un Plan "B" que es infalible.

- Tron Cazo.- ¿Estás segura?

- Querida.- Quédate tranquilo. Mañana, pediré al establecimiento que lo venden, un litro. En cuanto lo tomes, romperá el tapón y te quedarás a gusto.

El Plan "B" consistía en comprar un litro de café en la Cafetería Se***.  Al final prefirieron pasarse que quedarse cortos, y compraron 2 litros.

En el día de autos, antes de reunirse con sus amigos ricos, estaban él y su amorcito en una lujosa habitación de un hotel de 5 estrellas. Encima de una mesa, que costaría el salario bruto anual de un ingeniero, estaban los dos litros de "desatrancador" dentro de una vasija de porcelana fina, que el hotel había puesto para sustituir el embase original.

- Querida.- Vamos Tronquito, tómate esa bebida y verás que bien te quedas.

- Tron Cazo.- ¿Qué es esto?, ¿has escurrido unos calzetines sudados en agua?

- Querida.- Tómatelooooo.

Tron Cazo bebió un pequeño sorbo, lo paladeó, el sabor le resultó conocido, le recordó a café del malo. Como estaba calentito, al final se tomaría unos 50 cl.

Al cabo de 10 minutos, Tron Cazo empezó a tener sudores, su temperatura corporal bajó, sus tripas empezaron a protestar, ¡por fin se cagaba vivo! Rápido acudió al baño, se bajò su pijama de seda china, y no hizo falta ni sentarse, ¡por fin pudo cagar! Lo que salió por ahí abajo es mejor no explicarlo a fondo, basta decir que aunque se cene ostras con champán del más caro, la mierda que se echa huele igual de mal que si se cenaran garbanzos, el metabolismo no hace distinciones cuando el tracto está vago. Después de aquello, Tron Cazo era un hombre nuevo y contento, tan contento que incluso le regaló a la querida un anillo con pedrusco gordo y de muchos kilates.

¡Ah!, ¡se me olvidaba!, no se sabe si fue por el cagar, o por consejo de sus asesores, el caso es que ha matizado su opinión, viniendo a decir, que lo que hay que hacer es trabajar todos en la dirección correcta, y que sus palabras se habían malinterpretado.

Lo que nadie sabe, y lo cuento yo porque la "portera" que llevo dentro me tiene poseido, es lo que pasó en la cafetería cuando 4 "armarios roperos", que eran los guardaespaldas de Tron Cazo, pidieron el brebaje milagroso.

- "Armario 1".- ¡Rápido!, ¡deme dos litros de café!

- Camarero 1.- ¿Dos litros?, no sé si tendremos contenedor para esa cantidad....

- "Armario 2".- ¡Búsquese la vida!, ¡se lo pagaremos como oro líquido, es nada más y nada menos para Tron Cazo!

- Camarero 2 a camarero 1.- ¡Ya!, sí, sí, salió anoche por T.V. No se preocupe, disponemos de contenedor apropiado.

Y dentro de la cocina, el camarero que sabía quien era Tron Cazo, le contó al otro lo que había dicho  y el revuelo que se había armado. Como hay palabras que hieren, al café uno de los camaremos le echó un escupatajo, tan consistente que podría haber rebotado en el suelo, removiéndolo posteriormente con el dedo; y el otro, a continuación, le echó un poquito de pis, para darle el toque maestro.

¡JAAJAAAAAA! (quien haya hecho el servicio milita obligatorio, seguro que le suena).

¡Menudo rollazo he soltado!

Miguel








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lunes, 25 de octubre de 2010

La relatividad del palmo.

Numerosas veces, me han catalogado de raro por mi forma de leer los periódicos:

1) Siempre lo empiezo por la última página.

2) Paso olimpicamente, de aquellos artículos que huelen a "dirigismo" del Grupo Editorial en cuanto a política, sea de la filiación que sea.

3) Me encanta el ABC porque es el periódico más cómodo de leer. Soy vago hasta para manipular un periódico.

4) Lo que más me gusta de ellos (en general) son:

   - LAS ESQUELAS (afición que también la ha adoptado Ana, después de conocerme). Me las leo todas (incluso algunas las releo varias veces), y las mejores son las del ABC.

-  Los Obituarios. 

El otro día, leí que había muerto Benoît Mandelbrot,  matemático y "padre" del auge de la "Teoría de Fractales" en las matemáticas (buscarlo por ahí, paso de dejar enlaces). En el artículo hablaba de la relatividad, y ahí es cuando recordé una artimaña que tenía yo de jovencete con las chicas. OJO AL PARCHE,  me dispongo  a dar una lección magistral.

Cuando yo era adolescente, entre 16 - 22 años en mi generación (nací en 1971), las hormonas hacían su trabajo cuando nos relacionábamos chicos y chicas. Recuerdo, que las chicas tenían tendencia a querer saber la longitud del miembro viril, no me pregunteis el porqué, imagino que por curiosidad, y los hombres, como es menester, mentíamos más que pestañeábamos.

Yo no mentía,  tampoco decía medidas exactas, sólo la medida relativa, y con un fin premeditado: para llevarme el pescado a mi sartén. Cuando alguna chica me interrogaba al respecto, siempre decía:

"La tengo como un palmo".

La muchacha en cuestión, al oir eso, lo primero que hacía es formar un palmo con su mano, y colocándola en una superficie plana, solía decir:

"¿Así?".

Y yo, con el dedo gordo y meñíque extendidos, formando el palmo, es cuando aplicaba la relatividad. Como podeis imaginar, mi palmo era más grande que el de ella, y, para que se notara más, al lado del formado por la demandante, formaba yo el mio con mi mano izquierda (o al revés si era zurda), dando la impresión que mi mano era de un gigante, y la suya de una muchachina.

Con los palmos comparados, los pensamientos que pasaban por la cabeza de ella, muchas veces vocalizados, eran: "¡joder!". "GLUB", "¡hala!", "UFFFFF". ¿Por qué pasaba eso?, porque, relativamente, mi palmo era estratosférico comparado con el de ella, y, su cerebro, automáticamente, pensaba que tenía un badajo de actor porno; en ningún momento se paraba a pensar si  mi palmo era grande o pequeño, simplemente  pensaba que era muy grande porque, ¡atención!, se comparaba con uno pequeño.

Os habeis quedado flipados, ¿a que sí?

Sin embargo, hubo una vez que me salió muy mal. Me sucedió con Ana. 

Al principio de conocernos, venían sus amigas para acompañarla (para cotillear, más bien). La diferencia de edad entre ellas y yo (Ana es 9 años menor que mi menda) me frustaba a veces, ya que me daba la impresión que algunas de aquellas muchachas no habían pasado la adolescencia; y, en cuanto tuvieron ocasión, hicieron la pregunta de marras, con Ana delante, por supuesto.

Apliqué mi método, y Ana mordió el anzuelo poniendo su palmo sobre la barra del bar; cuando yo me dispuse a poner el mio al lado, comprobé que ella tenía una manaza de camionero (¡es una mujer de 1,68 m de altura!), y, ocurrió lo contrario a lo esperado, diciendo todas al mismo tiempo:

"¡Buff, de eso no puedes presumir!"

¿Por qué lo dijeron?, porque, relativamente, mi mano era pequeña comparada con la suya; no cayeron en cuenta que Ana tiene una manaza inmensa, y les faltó tiempo para airear que Miguelín tenía un cilindrín. Deciros que me sentó como una patada en mitad de mis testículos.

Francamente, ni la tengo ni grande ni pequeña, todo es según se mire, y, como en muchos aspectos en la vida:  no todo es presencia, ¿no os parece?


¡Feliz lunes!



Miguel








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viernes, 22 de octubre de 2010

Una venganza comprando el pan.

No sé que opinais vosotros, pero esto cada día va peor. Me toca la fibra sensible cuando dicen que ya se está saliendo de la crisis, ¡definitivamente, nos toman por tontos o por estatutas de barro!, en fin, ahora sí  que somos ratas que abandonan el barco porque se está hundiendo, cada uno hace lo que puede y salva su culo, importándole poco el del resto.

Los que somos afortunados de tener todavía trabajo, y en mi alrededor todos opinan igual, estamos asistiendo a un fenómeno curioso, antes desconocido para mi. El fenómeno al que me refiero, es que ahora todo son prisas, todo mosqueos, todo cabreos, para luego  encima conseguir una mierda, y al final salir del curro más quemado que el Vespino de un adolescente con ansias de moto grande. A la falta de perspectivas positivas en el trabajo, se une la falta de entendimiento entre los diferentes engranajes, y al final, tanta tensión estalla por algún lado.

Una de las consecuencias de lo antes descrito, y que a mi me pone de los nervios, es que no te hagan ni puñetero caso cuando sea preciso, y cuando es necesario sosegar las aguas, se hace una paella de un grano de arroz. Tengo el culo muy pelado, y la mayoría de las veces me las como con patatas; pero,  en ocasiones, me sale el monstruo que llevo dentro; como ocurrió el otro día, domingo, que con tanta tensión acumulada durante la semana, alguien se le ocurrió echar todavía más agua a mi recipiente de mala leche, que estaba a punto de rebosar, y rebosó.

Como decía, era domingo y estaba en la cola para comprar el pan. Delante de mi  había dos viejecitos. El primero, un señor de cerca de 80 años, le contaba a la dependienta algo de una bolsa que tenía conectada a los instestinos, en donde evacuaba el pobre hombre, y con la cual había tenido un empeoramiento de su enfermedad porque a su hija se le había olvidado quitársela y no sé que más. La pobre dependienta merecía un monumento en plaza pública. A mi no me dió asco, no será la primera bolsa de esas que veo, además, que el pobre hombre necesitaba hablar y tampoco había mucha prisa.

La segunda era una señora, calculo que de la edad de mi madre, unos 70 años, que vaciló a la panadera pidiendo primero dos chapatas, y luego, cuando ya se las había metido en la bolsa, cambió de opinión y prefirió tres de candeal; "que viene mi nuera a comer, la muy pija sólo come candeal", dijo a la panadera por la molestia del cambio. Menos mal que no volvió a cambiar de tipo de pan, ¡nos hubieran dado las uvas!, porque la buena señora se puso a rebuscar chatarra en su monedero y, un poco más y paga el pan centímo a céntimo. Ahí ya empezé a cabrearme (iba también un poco calentito).

Cuando iba a pedir, viene otra señora, de unos cuarentaitantos (aunque la edad es lo de menos), y se me cuela con todo el morro, diciéndome:

"Perdona que me cuele, es que voy con prisas, ¿no te importa verdad?" (encima me tutea, ¿acaso me conocía de algo?).

"¡Te vas a cagar!", pensé.

Si me lo hubiera pedido con educación, la hubiera cecido el turno sin  pensármelo, pero como se coló de mala manera, no tuve más remedio que aplicar mi plan de tormento en casos extremos. Antes de seguir,  debo dar las gracias a la resignada dependiente, muy lista ella, que en cuantito la guiñé un ojo adivinó que la buena señora se llevaría algo más que el pan.

Yo.- Señora, ¿Vd. se despide diciendo "adios" o "con Dios"?

Señora.- ¿EH?, ¿QUE?

Yo.- Sí, verá, es que tengo una duda. Resulta que en castellano y en inglés, las palabras para despedirse no dicen nada en contreto. Nosotros decimos "adios", y los ingleses "bye" o "good bye", ¿qué significa "adios"?, ¿de dónde viene?, ¿será una evolución de la despedida más clásica, que nadie utiliza, que es "con Dios"?

En ese momento la señora me miró con cara de estar ante un loco peligroso, se giró buscando a la panadera, que, aprovechando la broma, se había metido en el almacén, para buscar unas barras de pan para la señora clienta, esa que venía con tanta prisa.

Señora.- Oiga, si está de cachondeo, ya se puede ir un poquito a la mierda.

Yo.- Noooooo. Verá, los alemanes tienen dos formas de despedirse: una es "Auf Wiedersehen", que significa literalmente: "hasta la próxima vez que te vea", y otra, que utilizan al despedirse por teléfono, es: "Auf viederhören", que, como ya habrá adivinado, porque usted tiene cara de ser persona lista, significa: "hasta la próxima vez que te oiga o escuche". Los italianos, cuyo idioma tiene la misma base que el castellano, se despiden diciendo: "arrivederci", que es la unión del verbo "arrivare", "llegar" en castellano, "vedere", que no hace falta tener muchas luces para imaginarse su traducción al español, y "ci", que es  el pronombre de la primera persona del plural,  resumiendo, significa: "hasta la próxima vez que nos veamos". Es curioso, ¿por qué será que los españoles no nos despedimos diciendo: "hasta la próxima vez que te vea", "hasta la próxima vez que coincidamos en la cola del pan", "hasta la próxima vez que coincidamos en la cola del paro", son cosas que pienso señora y me desvelan, cosas que todo quisqui seguro  se ha preguntado alguna vez.

Aquella señora no soportó la "chapa". Antes de terminar mi diatriba se fue sin el pan,  seguro que saldría corriendo, no lo sé,  estaba muy emocionado con mi disertación  y no me fijé en ese detalle. Cuando terminé, estaba la dependienta meándose de risa, vamos, !la faltó aplaudirme¡

- Panadera.-  ¡JAAJAAAAA!, ¡ay, qué bueno!, ¡¡JAAJAAAAAAA!!

- Yo.-  ¡Coño!, ¡me jode que la gente sea así!, ¡parece que ellos son los únicos del mundo! Por cierto, dame dos chapatas.

- Panadera.-  Toma corazón, te las regalo. 

- Yo.-  No, no, no me parece bien.

- Panadera.-  Insisto.

Yo.- Bueeeeeeno, pues ponme también 400 g de esos bollitos de chocolate, total, mi cuerpo escombro ya no tiene remedio, ¡pero las pago!

- Panadera.- ¡JAAJAA!, ¡eso sí!

¡Joder!, todos tenemos problemas, todos tenemos prisas, pero como decía Emilio, el portero de "Aquí no hay quien viva": "un poquito de por favor".

Feliz fin de semana a todos.

Miguel








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miércoles, 20 de octubre de 2010

La tormenta.

"Mañana, en la zona centro, se espera una bajada de las temperaturas que...", decía la señorita del tiempo por T.V.,  ( "cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo",  con voz metálica recordaba el reflán en  mi cabeza). 

Claudia se ha terminado hace 10 minutos su ración de leche con cereales, con trabajo, como de costumbre. Ha estado jugando un rato con unas muñecas, en la alfombra, hasta que ha decidido que hay que acostarse y se ha levantado, me ha lanzado un beso, ha dicho adios, y cogiendo de la mano a Ana se ha ido a dormir.

Está el portátil de Ana encendido, tiene que estudiar unos apuntos del Master. Le dedicará una hora, está muy cansada.

Yo tengo las tareás terminadas. He fregado los cacharros, he limpiado lo manchado, tengo la comida para mañana en el frigorífico y la ropa preparada. He sacado del armario un abrigo largo, un capricho que me di el año pasado.

Empieza una serie, se llama "Física o Química"; al principio me entretenía, ahora me aburre, a Ana la divierte, en fin, la veremos. Si los guionistas han basado los diálogos y situaciones en  hechos reales, entonces, los guionistas son de Marte.

Pasa la noche, pasan las horas, nos despertamos varias veces durante el sueño, arriba, son ya  las 6:40,  tengo el despertador apagado desde hace 10 minutos, no me duermo desde las 6:00, ¡al curro!

Tengo una tormenta en mi cerebro. Truena, hay relámpagos a miles, llueve a cántaros. Mi humor está en borrasca profunda, y siento frío, ¿estaré pillando una gripe?

En el trayecto al curro me encuentro con personas que también están en "tormenta", se nota en sus caras, en sus gestos, en la forma de sentarse, algunos parecen incluso que asistieran a su propio funeral.

Llego al trabajo, la tormenta se agudiza, la fría lluvia me inunda por todo el cuerpo, me echan un bronca porque hice algo mal,  ¡una gilipollez!, ¡no se puede tener el cerebro en 5 cosas a la vez y tener que resolverlas todas en microsegundos!, ¡no aprendo! Me disgusto.

Por la tarde voy a la sucursal, en donde el puto cajero me robó 60 € el domingo, ¡no me los dió!, harto de pelear con los empleados de banca que ahí trabajan, les amenazo con denunciarles en la comisaría de Peña Trevinca. Se me ponen chulos, ¡pa chulo mi pirulo!, a la comisaría echando pestes.

3 horas de espera, me subo por las paredes, como alguien ose rozarme en algo que se atenga a las consecuencias. Por fin me toca. Me siento. La policía está bien buena, seguro que con minifalda y traje entallado no parecería policía.

- Policía.- ¿Dígame?

- Yo.- Vengo a denunciar a la sucursal de la Caja Laboral que está al lado del metro de Nueva Numancia. ¡Me han robado 60 €!

Explico a la policía lo que me ha pasado. Doy todos los detalles. He pedido una tarjeta del director de la sucursal, a él irá dirigida la denuncia. La policía escribe como un robot en un teclado. Después de verificar mis datos me la lee en voz alta. Asiento con la cabeza. Firmo la denuncia.

Son casi las 9:30, ¡y todavía no he puesto el huevo en casa! Cuando llego Claudia está cenando.

Ana.- No te han dado los 60 €, ¿verdad?

Yo.- No. Ya les he puesto una denuncia. 

Ana.- Tienes el fregadero lleno de cacharros, friégalos antes de ducharte. 

Yo.- Vale.

Los friego. Cuando termino doy un beso a Claudia y me voy a  la ducha,  tal vez el agua tibia me ponga a tono. Me limpia, y expulsa el mal olor, pero sigo en tormenta. Una vez duchado y afeitado, recogo el pañal de Claudia con el ñordo de antes de dormir y lo tiro a la basura. Ana ya está sentada frente al T.V. Hoy no va a estudiar. No me dice nada, sólo sonríe.

Al rato, la tormenta ha pasado, ha durado el tiempo suficiente para hacer algunos estragos, pero, como todo en la vida, antes o después, volverá a lucir el sol y saldrá el arco iris.

Otra noche más que no hemos descansado bien. El mistro trayecto al curro. El mismo bar. El mismo café "desantracador"... y ¡toma sorpresa a buena mañana!, la cosa más preciada de la empresa,  mi ordenador, ha sufrido graves pérdidas por unas mejoras que están haciendo en el sistema informático, y, cuando estaba a punto de cargarme al informático, recibo una llamada de teléfono.

- ¿Sr. Miguel Ángel Chico?


- Soy yo.


- Soy Antonio, de la sucursal de Caja... Le llamo para decirle que todo está arreglado. Ha sido un error fatal del cajero. Acabamos de hacerle la transferencia a su cuenta, reembolsando la cantidad que debía de haberle dado. Si mañana no la ha recibido, por favor, no dude en llamarme.


- Alberto, te ha salvado la campana.

Y Alberto (el informático), traga saliva y piensa: al final, volverá a salir el sol y lucirá el arco iris.

Miguel




lunes, 18 de octubre de 2010

¡Felicidades a todas las mamás!

¡Hoooola!

Tengo el cerebro entumecido por el frío (¡qué ya ha llegado a Madrid!),  y no tenía pensado  hoy escribir nada, hasta que he leído en el blog de Winnie (http://ticotica.wordpress.com/) que ayer fue el "Día de la Madre" en Argentina, pues nada, ¡FELICIDADES A TODAS LAS MAMÁS!

Así que yo también quiero dar mi pequeño homenaje a las madres, que nos traen al mundo,  nos cuidan, y  a veces nos consienten demasiado.

Yo, que soy persona observadora por aburrimiento, sí por aburrimiento, porque si no me aburriera no observaría, he podido comprobar que las mamis con sus madres, en cuestión de bebés, pueden tener sainetes muy divertidos. La abuela opina según su experiencia; y la madre la contradice,  basando sus razonamientos partiendo del montón de libros de pediatría que  solemos leer antes de ser papás; libros muy interesantes, pero que te hacen la picha un lío, porque cada uno dice una cosa y no sabes a que atenerte.

Claudia no es una comedora buena, es más bién regular. Hay que buscarse las mañas para que coma, y cuando dice que "no",  prepárate porque al final habrá cabreo. Si están abuela y madre en esos menesteres, siempre hay bronca de por medio.

El otro día Claudia se negaba a merendar. La abuela venga que venga, y Claudia que nones; luego la madre, y lo mismo. Yo, que era espectador, dije: "definitivamente no quiere, ¿no sería mejor dejarla, y que luego coma más en la cena?",  no sé el porqué se me ocurrió sugerir aquella idea, me echaron directamente los perros.

La cosa ya se estaba poniendo demasiado pesada.  Los llantos y cabreos de Claudia estaban empezando a superar el record. Para colmo, la pobre, tiene la cabeza  liada y llama "mamá" a la abuela, a la madre, y a veces al padre; y, en ese momento, yo era "mamá", y como quería huir de la situación, gritaba "mamá, mamá", mirándome, con los brazos en alto para que la sacara de la trona, y llorando a moco tendido.

"¡Toma, dale tú la merienda!", ordenó Ana con voz de Teniente Coronel de Tierra, Mar y Aire,  a ver si consigues que se coma el potito de una puta vez"; "¡venga, ya estamos!", recriminó mi suegra, "bueno, lo intento, pero si no quiere es tontería".

Total, que después de dejarla un rato, se comió el potito de fresa si rechistar. ¡De las pocas veces que conmigo come bien, porque siempre me torea! Me apostaría un Euro a que esa vez  se lo comió por dar por saco a la madre y a la abuela, porque los bebés, en cuestión de dar por saco, son MAESTROS.

Tan contento me puse, que conté tan magna hazañá en mi círculo laboral, obteniendo vítores y miradas asesinas a partes iguales. Vítores desde la parte masculina, y miradas asesinas desde la femenina, salvo una madre, con dos hijos con muchos pelos en los bajos y bien talluditos, que me dijo:

"Miguel Ángel, alguien tiene que decirte la verdad. Tu nena te está haciendo ya la corte, para que luego, cuando ella  sea más mayor, y haga lo que le dé la real gana, tú, en vez de ponerte sargento, te pondrás caracol baboso, ¡ay, si no fueran por las madres!, el mundo sería una anarquía total".

Mujeres, tanto si son madres como si no , ¡gracias! (¡aunque a veces seais demasiado sargentos con nosotros, los pobres hombres!).

¡Feliz lunes!

Miguel

P.D. No me da el perolo para más, ¡lo siento!





miércoles, 13 de octubre de 2010

Mi espectacular gasto en laxante.

Miércoles, 13 de octubre del 2010, 7:30 de la mañana, entro en la cafetería Segón para tomar mi café desatrancador.

No pido, no hace falta, ya saben que tomo café con leche en vaso, con la leche templada,  y, que mi tiempo de permanencia en la cafetería oscila entre 5 a 10 minutos. Soy tan seco, que a veces saludo con el gesto o  con la mano, ya me conocen, son muchos años.  Siempre tomo mi café mientras ojeo las publicaciones gratuitas, que, como casi todas las mañanas, me entregan en mano la misma chavalita y el mismo chaval a la salida de la estación de Cercanías de Nuevos Ministerios, salida al Paseo de la Castellana, junto al edificio de Nuevos Ministerios.

Tomando el café, pienso:

Llevo 10 años entrando en ésta cafetería. Si trabajo 11 meses al año, entonces son 110 meses entrando aquí. Si en cada mes, enseño mi rostro durante 21 días, entonces son 2.310 días, o lo que es lo mismo 2.310 cafés  tomandos en éste antro. Como cada café tendrá 20 cl,  entonces... son 46.200 cl, ¡462 litros de café me he metido entre pecho y espalda!; a una media de 1,10 € por café, hacen un total de... ¡2.541,00 €!, ¡¡¡joder!!!

Candi.- ¿Qué tal ayer?

Yo.- Bien. De comida con la familia.

Candi.- Por lo menos hizo buen tiempo.

Yo.- Candi, en lo que llevo aquí, NUNCA, me habeis invitado a café.

Candi.- Por eso llevamos tanto tiempo aquí, porque, NUNCA, invitamos a nada.

Yo.- Vale, toma, cóbrate, que me voy a hacer los deberes.

Candi.- Hasta mañana.

Yo.- ¡Con Dios!

Y en el corto trayecto que hay desde la cafetería al curro, me he puesto a pensar que 2.310 cafés, multiplicando por el peso del deber, hacen un total...... ¡ostras, qué sudores!, ¡ay, que me viene el retortijón!, ¡uff!, no, si en el fondo soy un masoca.

Esto es lo más corto que me sale cuando escribo un post.

¡Feliz día para todos!

Miguel




lunes, 11 de octubre de 2010

Con cariño a mi anterior coche.

¡Hola a todos!

En España mañana es festivo, y muchas personas han cogido "puente", ¡así que imagino que no estará ni el tato en la blogsfera!

El que más o el que menos, tendrá anécdotas que contar con el coche. Seguro que las hay de todo tipo. Yo tengo varias, algunas se pueden contar y otras no (¡ohhhhh, me he quedado calvo con mi razonamiento!). Hoy voy a contar una muy graciosa que me pasó hace .... bueno, los años de cuando pasó es lo de menos.

En mi época moza, allá por los 90, si querías comerte una rosca, tener coche ayudaba mucho. Yo, que estaba falto de comerme roscas, vi el cielo abierto cuando una niña mona quiso quedar conmigo.

- ¿Te paso a buscar por la noche?

- ¿Dónde quedamos?

- Tranquila, que pasaré a recogerte en coche por tu casa.

- Tranquilo, que sabré recompensarte tan grato gesto.

Esto último lo traducí por: "¡esa noche mojo!".

Así las cosas, con la cara bien lavada, bien peinado, vestido para matar... de amor, me dispuse a coger el coche, coche que no era propio, si no prestado, de mi padre para ser exactos, un señor Ford Orion 1.6i   Ghia de 1989 color gris mercurio. Relucía de lo limpito que lo dejé, y por dentro, olía a Jacks, colonía que yo usaba por aquel entonces.

La niña se vistió para la ocasión, a saber: cinturón ancho que dejaba al aire dos esbeltas columnas con pié en dos zapatos con tacón de aguja, minitanga debajo, que es lo primero que vi en cuanto entró al auto, corpiño ajustado al talle, que realzaba su cinturita de avispa y sus pechos como manzanas, y de cara, ¡como estaba de cara!, ¡no era guapa!, ¡era una Diosa Talaverana!

- Entra al coche muchacha, que como te vea la policia te apresa, ¡que vas que matas!

- ¡Ole los madrileños guapos como tú!, ¿a donde me llevas, prenda?

- A la disco, que vea todo el mundo que en Talavera hay una Diosa, y esa eres tú. Sube moza, que pongo Bacalao (música que ahora me espantaría, y entonces soportaba) y vamos a toda máquina.

Y.. el puto coche empezó a joder... ¡no arrancó a la primera el cacho mastuerzo! Segundo intento, nada; tercero, tampoco, ¡mecagúenmivida!

- ¿Qué pasa? 

- Se ha "ahogado" nena, pero no pasa nada, unos segundos y pa'lante.

Menos mal que arrancó, y del acelerón que le di salió por el escape chispas; así como segundos después por el roce de los neumáticos con el pavimento, porque salí derrapando a propósito, para que todo el mundo me viera. Mi acompañante, creo, que mojó el tanga, seguro que se dijo para  sus adentros: "éste, esta noche, me deja espatarrada".

Al llegar a la disco, mientras buscaba aparcamiento, el coche empieza de nuevo a dar por saco; ¡la cinta se atascasba y el Bacalao gangueaba!, ¡a tomar por saco el autoradio! "Bueno, no pasa nada, lo abro y lo desatasco, no es la primera vez que pasa".

Unos cubatitas de Ron con Cola en la pista, baila que baila, flipa que flipa, ¡Dios!, ¡que tía más buena me he ligado! Lo demás ya se puede imaginar, aquel garito de lujuria y perversión tenía reversados con sillones, para que el personal se diera el lote, y, pues eso, nos echamos unas risas, miradas cómplices, cositas de chavalitos pipiolos que sienten mariposas en el estómago.

Llegó el momento de partir, ¿a dónde?, a casa de ella, a dejarla, como princesa de cuento que deja al caballero; pero, dando un rodeo, que todavía había tiempo.

Arranqué el coche, y salió del motor un ruído grosero, a ronco, como asmático que tose y echa flemas sin pañuelo.

- Que raro suena el coche, ¿no te parece?

- Sí, suena a escape picado, no sé, tendré que mirarlo.

- Esta noche tu coche está empeñado en ser el protagonista, ¿a ver si va a ser como muchos, que tienen fachada y el interior oxidado?

- Cariño, no te enfades con el coche, es una máquina sin más, se ve que hoy no quería salir a pasear. ¿Te llevo a casa, o nos vamos a ver las estrellas?

- Lo que tú prefieras, pero puesto a elegir, prefiero que me hagas ver las estrellas.

Marcha atrás, salida a trompicones, primera, acelerador a medio gas, embragado rápido, y el coche vuelve a salir derrapando, ¡apartaos todos, que voy que ardooooo!

Y por las calles de Talavera, metiendo escándalo, suena un "CLONCK", y yo, extrañado, miro por el retrovisor y observo que en mitad de la calzada se ha quedado el silencioso trasero, ¡por eso sonaba tanto, el jodido estaba picado!, pero me da igual, total, es una pieza más.

Enfilo la carretera de Segurilla, y pasado el puente de la vía, tomo un camino conocido, que se dirige a un sítio magnífico, para ver las estrellas y disfrutar de la noche.

- ¡Hace frío!, nos quedaremos pajaritos.

Me dijo ella con voz suave.

- Tranquila, dejaré el coche arrancado y la calefacción a tope, no vaya a ser que te resfríes.

Y aparcados, en mitad del campo, con las estrellas por testigo y el motor del coche ronroneando, nos dejamos llevar, y hasta aquí vamos a hablar, que no es cuestión de explicar, lo que es menester ya imaginar.

Pero mi coche, que sonaba a truenos, debió de alertar a alguien, y ese alguien a la policía, y la policía buscó la fuente de ruído, y la encontró, y a nosotros dentro, y en plena faena, cuando una literna iluminó el interior, nos llevamos un susto soberano.

Y, ¿adivinen quien era uno de los policías?, sí señor, ¡bingo!, ¡el padre de la susodicha! Se me heló la sangre y quedé como un cadáver, ¡maldita sea mi mala suerte!

No me pusieron multa, porque el pobre hombre no sabía donde meterse; entre la vergüenza de descubrir a la hija de esa guisa, las sonrisas de su compañero de fatigas, y la del mancillador de su bebita, moreno de piel, pintas de gitanaco, y coche de gitanaco, si hubiera tenido la oportunidad de perderse por un agujero lo hubiera hecho.

No volví a recoger a aquella muchachuela en coche; pero sí quedé con ella más veces, incluso hubo hasta historia de rollete, y es más, su padre hasta me invitó un par de veces.

¡JAAAJAA!, ¿os habeis visto alguna vez así?

Miguel

 




viernes, 8 de octubre de 2010

Buscando a Pepe Botero.

Si durante la lectura del post, alguien empieza a pensar cosas raras sobre mi, aburrirse, o directamente cagarse en mis ancestros, le pido el favor que lea directamente mi reflexión final, y después, si le apetece,  que vuelva de nuevo a leer la historia.

Hace muchos, muchos años; no tantos como para pensar que el hombre seguía creyendo exclusivamente en  la Divina Providencia; pero no tan pocos como para situar al hombre con el poder de volar con máquinas, o de manipular su entorno con tecnología potente, estaban un discípulo y su maestro hablando:

- Discípulo.- Maestro, ¿existen el cielo y el infierno?

- Maestro.- ¡Qué tontería taladran mis oídos!, ¡claro que sí!

- Discípulo.- ¿El Paraiso está en el cielo y el Infierno en lo más hondo del planeta?

- Maestro.- Exacto, perillán, exacto.

- Discípulo.- Entonces, llegará un tiempo en el que el hombre podrá volar y llegar al Paraíso, y, si pudiéramos volar en un futuro, entonces,  también podríamos adentrarnos en la profundidad del planeta.

- Maestro.- Al Paraíso o al Infierno se llega según los actos que uno haya hecho en vida. Si has sido merecedor de ir al Paraíso irás, si no, te pudrirás en el Infierno. 

- Discípulo.- Pero, me acaba de confirmar que existen físicamente, y, que en caso de tener los medios apropiados,  se podría llegar en vida a esos dos destinos.

- Maestro.- ¡Borraré de mi memoria lo que acabas de decir! Piensas demasiado, ¡eso es muy peligroso! El hombre, y ya lo sabes, está en continua lucha entre el bien y el mal; es él, y sólo él, a través del Evangelio el que puede alcanzar el Cielo. Para llegar al Infierno, lo tiene fácil, basta con hacer el mal y no seguir las Santas Escrituras; pero, ¡y atiende a lo que te digo!, ¡Dios está ganando la partida!, no tienes más que mirar a tu alrededor, el bien siempre gana al mal.

El hombre nace condenado. El bautismo es el primer salvoconducto para seguir la Recta Vía, sólo hay que cumplir la palabra de Dios, ¡no es tan difícil!, pero tampoco es fácil, porque el Maligno trabaja sin descanso para que así no sea.

- Discípulo.- Yo creo que el hombre nace bueno por naturaleza, si estudiamos a Rousseau, y...

- Maestro.- ¡Calla blasfemo!


En la historia de la humanidad siempre, en algún momento, se ha visto muy mal pensar demasiado (siempre y cuando vayan en contra de la Norma que se riga en ese momento histórico). A nuestro discípulo, su "osadía" le costó caro. El Maestro contó los hechos ante sus superiores, y, o se retractaba y seguía la Palabra de Dios, o sería condenado a cárcel y a salir de allí con los piés por delante, terminando en el Infierno,  ¡acaso no tenía tantas ganas de llegar a ese destino!

Nuestro discípulo rectificó de palabra  ante Tribunal y fue absuelto. El miedo es poderoso. Él, lo que quería de su Maestro era saber si había sítio físico donde se encontraba el Cielo y el Infierno. La necesidad de conocer el lugar exacto donde Reina el Señor de las Tinieblas era precisamente para tener audiencia con ÉL. ¿Cual era el motivo de la audiencia?, ¡agarrense los machos!, mediante la palabra, tenía el convencimiento que perdonaría el motivo por el que fue expulsado del Reino de los Cielos, y que, unido  el susodicho al BIEN, la vida de los hombres sería mucho mejor, y cuanto mejor sea la vida de los mortales, MEJOR se aplicará la PALABRA de DIOS entre los "hijos" del Señor. Definitivamente, estaba como un cencerro.

Investigó en las fuentes apropiadas para conocer la gruta más profunda de la Tierra, y organizó  expedición para bajarla hasta lo más hondo. Ahí, encontraría la puerta de entrada al Reino de Pepe Botero. Es un misterio el cómo convenció a patrocinadores, el cómo pudo hacerse con los mejores espeólogos, el cómo organizó aquel tinglado monumental, tinglado, que por cierto, no ha llegado a nuestros días, salvo por el boca a boca entre muy pocas personas, y siendo una de ellas, el que mal escribe estas líneas, para conocimiento de todo el mundo.

El nombre de la gruta no ha llegado hasta mi, tal vez se perdió por el largo camino de años, sólo llegó el desenlace de aquel patrocinio, que bien podía titularse: "En busca del Infierno perdido".

A lo más que llegaron de profundidad sería unos 1000 metros, con gran trabajo y esfuerzo, y llegado aquel punto, sus seguidores decidieron regresar a la superficie, viendo que aquello no conducía a nada. El Jefe, el antiguo discípulo, se negó, y dijo que si nadie le seguía, lo haría él en solitario. Dicho y hecho, siguió en solitario.

Algunos cientos de metros más abajo empezó a fallarle las pocas fuerzas, encima, quedó en la más negra oscuridad por gastar su última antorcha. Aquella negrura la interpretó como la forma de abrir la puerta de su destino, y empezó a maldecir a Dios, a desear lo peor para todos, a gritar las peores perversiones, y enloqueció, y creyó encontrar la puerta, ¿la encontró realmente?

Desde entonces han bajado cientos de espeólogos, incluso a más profundidad de la que a él se presupone consiguió (aunque todavía no se ha llegado al fondo total de la gruta). Nadie ha encontrado huesos, nada de rastros humanos, sólo su equipamiento ha sido hallado. Es un misterio a donde fue a parar.

Dicen sus seguidores, que su Maestro, el que quiso entrevistarse con el Diablo,  consiguió su meta, y, en vez de convencer él al Diablo, pasó todo lo contrario, y tan bien lo hizo, que allí se quedó. Al parecer, Pepe Botero sentenció tras mucho discutir con el osado visitante:

"Si hacemos que todo el mundo sea bueno, entonces el mundo será aburrido".

Una vez más, perdió el discípulo y ganó el Maestro.

Si habeis llegado hasta aquí, pensareis que estoy como un cencerro. No creo que nadie se crea que él es 100 % cuerdo, porque estoy convencido que todos tenemos un punto de locura. El motivo del post es hacer un homenaje a muchos "locos"; que por haberse salido de la Norma terminaron en el ostracismo más absoluto. Dicen que pensar es bueno, aunque también dicen que pensar mucho es malo, ¡vaya paradoja!

Y nada más, ¡feliz fin de semana!, y para quienes tengan puente, ¡que lo disfruteis al máximo!

Miguel






martes, 5 de octubre de 2010

Doñá Sixta y don Rodolfo.

Enamoradizo dice: Hola, q haces?

Abierta al mundo dice: Hola! aquí, comiendome un pera.

Enamoradizo dice: Quien fuera pera?!

Abierta al mundo dice: Cuidado! te puedes quemar.

Enamoradizo dice: :) de pasión?

Abierta al mundo dice: eres un guarro!

Enamoradizo dice: Y tú una cachonda!!!

Abierta al mundo dice: oye!!, te corto ya mismo!!

Enamoradizo dice: venga!, pongamos la web-cam y así nos vemos, q llevamos meses chiquilla!!

Pasan minutos sin respuesta...

Enamoradizo dice: te rajas?

Abierta al mundo dice: No, pero hagámoslo con una máscara, vale?

Llevaban varias semanas "hablándose" por el chat. Primero se conocieron un poco; luego empezaron a ligar; después empezaron a contarse intimidades, como dos amigos del alma; y al final, cuando ella dijo "hagámoslo con una máscara",  se destapó el tarro que encerraba las pasiones ocultas. 

Hagánse cargo señoras y señores,  que tanto él como ella llevaban semanas calentando motores.  Hay una Ley no escrita, que viene a decir: "si la cabeza se caliente, al final se calienta la entrepierna", y  por eso, después de tanto recalentamiento, bastó una pequeña subida de temperatura para que llegara el despelote.  Èl, Rodolfo en la vida real, y ella, de nombre Sixta, no fueron la excepción a la Ley.

Tras el primer encuentro visual, vino un segundo, y después muchos más. Las conversaciones fueron subiendo de tono; pasaron de  ser  de picantes a guarronas, y al final pornográficas. Un hombre y una mujer escribiéndose imaginarias escenas sexuales, como si fuera una película, viéndose por el ordenador, con máscara que tapaba la cara, pero no las ganas de escribirse cerdadas.

Enamoradizo dice: Anoche pensé en ti.

Abierta al mundo dice: Yo también!, mientras el cenutrio de mi marido roncaba al lado, me excité pensando en tí, por las guarradas que me dijiste ayer, de verdad que me lo comerías todo?

Enamoradizo dice: De ti hasta los meados!!!

Abierta al mundo dice: Me pones cachonda, como una moto, no aguanto más.....estoy empapadaaaaaaaa...

Y Rodolfo perdió la poca vergüenza que le quedaba. Se bajó los pantalones hasta los tobillos, luego los calzoncillos, y lo que estaba escondido apuntó hacia la minicámara del ordenador,  lo que no se quitó fue la máscara,  y después, queridos lectores, con la mano derecha, porque era diestro, se agarró el badajo y dale que te pego, y no escribiré nada más porque quiero pensar que todo el mundo sabrá que, precisamente, no estaba hinchando balones (si acaso, estaba haciendo por desinchar dos "bolas").

Y ella, nuestra amiga Sixta, abierta de piernas, JAAAAAAA, con la silla reclinada, con las bragas en uno de las pantuflas, y mostrando a Rodolfo aquello que la noche anterior se había humedecido... por cierto, que no se había hecho las ingles y el Mato Grosso impedía que los píxeles de la web-cam "tradujeran" aquello que la "selva negra" escondía.

Y  la excitación de ambos aumentaba y aumentaba, ¿llegarían al orgasmo?, ¿acabaría la web-cam de Rodolfo salpicada?

Enamoradizo dice: qtate la maskara, por lo ke mas kieras!!!!!, ke me voyyyyyyyyy

A ver, con una mano ocupada, mirando al mismo tiempo a la pantalla del ordenador, encima diestro, bastante es que acertó a escribir algo... ¡con la mano izquierda!

Abierta al mundo dice: ahora, siiiiiiiiiiiiii, mira, ke voy, ke me la kito, ala de 3, 1, 2...

¡¡y 3!!, y...... (emoción, ¿que pasará?)... ambos se quitaron las máscaras, descubriendo sus caras, caras ya conocidas, porque los pajeros cibernéticos eran.... (más emoción).... ¡¡cuñados!!

- Rodolfo.- ¡Mecagüenlamadre que me parió!, ¡¡es mi cuñada!!

- Sixta.- ¿ehhhhhhhhhh?, ¿el cabronazo de mi cuñado es éste tío?, por cierto, que rabo gasta.

Dos meses después, en una reunión familiar, están comiendo Rodolfo y su mujer junto con el hermano de Rodolfo, y por supuesto, la mujer del hermano, de Rodolfo, que es Sixta.

- Mujer de Rodolfo.- Estoy muy contenta, porque,  ¡por fin!,  Rodolfo ha dejado a un lado el ordenador, ¡tenía un vicio!

- Rodolfo.- Sí, bueno, la novedad, ya se sabe...

- Hermano de Rodolfo.- ¡Pues has hecho muy bien!, porque aquí la Sixta, ¡sigue con un vicio que me tiene harto!, vamos, que de seguir así.... ¡me divorcio!

- Rodolfo.- Hombre, hermano, no digas eso...

- Sixta.- Como eres un sosazo, por lo menos con el ordenador me entretengo. Leo blogs, compro por internet,y más cosas, ¡no como tú!, que sólo sabes ver fútbol y tomar pacharán.

- Rodolfo.- ¿Sólo utilizas internet para navegar?

- Sixta.- Chato, gracias al internet, aguanto a tu hermano, y más vale que dejemos el tema.

- Mujer de Rodolfo.- Sixta, ¡como te pones!, tampoco es para tanto.

Al final de la comida, pudieron quedarse un momento a solas Rodolfo y Sixta.

- Rodolfo.- Cuñada, de lo que pasó ni una palabra a mi mujer.

- Sixta.- Tranquilo, ya te he buscado sustituto.

- Rodolfo.- ¡Eres una perraca!

- Sixta.- ¡Cállate, cabrón!

Pero, a veces, el destino es perverso y los hombres  demasiado confiados. Sixta, que chateando era una máquina, pero de ordenadores sabía bien poco, desconocía que el Windows es un  software cotilla. Si no se hace limpieza al final de la sesión, el sistema operativo almacena el historial de navegación; es decir: páginas visitadas, conversaciones de chat, fotografías, vídeos, etc. etc. 

Hubo un día que el hermano de Rodolfo quiso utilizar el ordenador para otros fines. Al poco de arrancarlo, comprobó que iba más lento que un caracol con reuma. Hizo una pequeña revisión y descubrió que el Windows tenía guardado megas y megas de ficheros de navegación; "esta mujer, no borra nada y así va de lento. Hago una limpieza, reviso un poco el registro, y  así lo dejo niquelado".

Pero el Demonio se aburre mucho, y susurro al marido de Sixta que revisara aquellos archivos y.... ¡ostras lo encontró!

- Páginas pornográficas.- Le molestó, pero se comió con patatas el descubrimiento,  porque él también  lo había hecho, visitar páginas pornográficas; además, hacía meses que no tenía sexo con su mujer, y eso le sirvió como excusa hacia la conducta de ella.

- Conversaciones de chat.- Sabía que su mujer chateaba, que tenía agregado en el Messenger tanto a hombres como mujeres, cosa que no le gustaba en absoluto, así que fisgó... y.... conoció  a "Enamoradizo". El hermano de Rodolfo sentía como, por momentos, los cuernos le salían de la sién.

- Fotogramas de la web-cam.- Ahí encontró a varios queridos de la mujer, y, entre aquellos queridos cibernéticos, quiso reconocer un rabo, por un lunar en la punta que hacía volar su memoria a cuando era pequeño, y, primero rabo y luego cara, aquel recuerdo era....¡SU HERMANO!

El final lo dejo abierto, imaginar cada uno el que os parezca, porque seguro que hay tantos como personas que se encuentren en el lance.

¡JAAAJAAAAAAAA!, me apuesto un EURO a que seguro que la realidad supera a la ficción.

¡Feliz miércoles!

Miguel








lunes, 4 de octubre de 2010

Los escalones.

Cuando tenía 8 ó 9 años, saltaba los escalones de uno en uno. Tenía miedo de caerme y hacerme daño.

Con 14 años me volví más valiente. Podía saltarme los escalones de dos en dos, y también subirlos, todo un milagro con mi corpachón serrano.

Con 18 años era un gato. Participaba en apuestas para ver quien saltaba más escalones de una vez, y mi record estaba en 6, con morrazo final, pero los salté. Tan ágil estaba, que cuando subía a casa solía hacerlo de 3 en 3, y cuando los bajaba, nunca lo hacía escalón por escalón, siempre de 2 en 2, de 3 en 3, o incluso saltando 5 al mismo tiempo, que eran los que habían entre el rellano y la planta.

Con veintimuchos volvió el miedo a mi cuerpo. Ya sólo hacía saltos máximos de 3 en 3 escalones, y sólo cuando había churris mirando para impresionar, que cuando estaba sólo, a lo más de 2 en 2.

Con 31 tuve un accidente de tráfico, y mi pié derecho quedó maltrecho. Pasaron años hasta que pude volver a bajar los escalones a saltos, y siempre de uno en uno, por miedo a que mi tobillo derecho protestara.

Con 36 me dió un día un "flus", y delante de Ana, me salté una escalera de 3 escalones. Caí bien, y fingí no  haberme hecho nada de daño, pero me lo hice; ¿por qué lo hice?, por fanfarronería.

Pasado aquel día, empezé de nuevo a bajar las escaleras de uno en uno. Siempre andando, sin prisas, los saltos, definitivamente,  quedaron atrás.

Según nos vamos acercando a la fecha de hoy, te diré, que ya ni los bajo andando ni saltando, salvo que sea extrictamente necesario, para eso está el ascensor. De subir no te digo nada, siempre en el elevador, que mis energías son escasas y no puedo desperdiciarlas.

Por eso querida Claudia, antes de ayudarte a saltar éste escalón, debes pensarlo bien, pues no es tema baladí, saltar por saltar es tontería, ¿acaso no prefieres sentarte a ver la T.V.? Yo, como tu padre que soy, te digo que el ser humano está diseñado para cumplir la Ley del Mínimo Esfuerzo, ¡haz caso a tu padre, que es sabio por viejo, y no viejo por sabio!, ¡no saltes el escalón!

¡Abobao!, ¿qué puñetas estás diciendo a Claudia?, ¿qué pasa?, ¡¿hasta pereza te da ayudar a la niña a bajar el escalón?!, ¡ayúdala y deja de decirla bobadas!

(Ana y sus argumentos, no hay político que sepa rebatirlos, SIC).

Sí cariño, sí mi amor, lo que tú digas, faltaría más...

Y al final ayudé a Claudia a bajar el escalón, y, como quería su madre, entró en la tienda de juguetes, y su cara cambió, pasó de la atención de cuando la hablaba, a la expectación por ver tantos juguetes; juguetes, que por fuerza, con alguno saldría de allí abrazado por sus manos; y digo yo: "¿es necesario comprar tantos juguetes a los niños?, ¡si al final pasan del 90 % de ellos!".

Miguel




sábado, 2 de octubre de 2010

¡Muchas gracias Morgana, Alex y Thiago!

¡Buen domingo para todos!

 Estoy muy contento, porque en la corta andadura que lleva este blog, ya nos han dado dos premios. 

El primero viene de MORGANA, ¡muchas gracias Morgana! La habré dicho unas pocas veces que para mi es un volcán, que está en erupción permamente, y la lava son sus escritos; y para comprobarlo, por si alguien no la conoce, por favor, visitar su blog (que tiene dos, por cierto):



El segundo nos viene de THIAGO y ALEX, ¡Muchas gracias Alex y Thiago!, lo pongo con orgullo:


El premio hay que pasarlo a 12 bloguer@s, y, siendo una excepción en mi, hoy se lo dedico y se lo doy con mucho afecto a todos aquellos blogueros y blogueras, que nos acompañaron en el blog de iEspaña  y ahora continuan en éste; blog que se ha perdido por completo, irrecuperable, y en el cual, se publicó el embarazo de Ana, el nacimiento de Claudia, algunos posts que me quedaron medio bien, y que los  cabestros de iEspaña lo formateron porque les salió de los huevos. Va para todos vosotros, no hace falta que ponga nombres, ya sabeis quienes sois.


¡Un abrazo a todos!

Miguel